La comunicación asertiva es una habilidad fundamental que nos permite expresar nuestros pensamientos, sentimientos y necesidades de manera clara y respetuosa, al mismo tiempo que escuchamos y comprendemos a los demás. Es una forma de comunicación equilibrada que fomenta relaciones saludables y efectivas.
El relato de la creación en el libro del Génesis narra cómo Yavé Dios, al finalizar cada día, hace una evaluación satisfactoria: “Y vio Dios que lo que había creado era bueno”. Al sexto día su evaluación varía en mejor: “Y vio Dios que lo creado era muy bueno”. El caso es que lo creado el sexto día eran el hombre y la mujer. Como quien dice: La joya de la corona. Somos la obra maestra de la creación.
Conocemos el trillado refrán: Mente sana en cuerpo sano. Al parecer, en la última década nos hemos enfocado en trabajar por tener un cuerpo sano, comer sano, ejercitarse para vernos y sentirnos bien y olvidamos el otro lado de la ecuación.
Cuidar de nuestra salud mental significa mantener una mente saludable y equilibrada.
Una persona que no tiene salud mental no es capaz de enfrentar las situaciones que se presentan diariamente en los diferentes aspectos de la vida: familia, estudios, relaciones de pareja, trabajo.
Una persona que expresa sus emociones de manera equilibrada es una persona con buena salud mental. Sentir alegría, tristeza, ira, miedo, es natural. Existe la idea equivocada de que hay que controlar las emociones, y por controlar nos referimos a suprimirlas,cuando en realidad lo que debemos es aprender a expresarlas y gestionarlas.
Tener una mente sana requiere de algunas características en el estilo de vida de las personas. Uno de los principales enemigos de la salud en la actualidad es el estrés y la ansiedad.
El ajetreo de la vida diaria, el frenesí del tráfico, jornadas extenuantes de estudio o trabajo, eventos traumáticos, la pérdida de un familiar o incluso una ruptura amorosa pueden desequilibrar nuestro estado mental y emocional.
Don Bosco junto a sus colaboradores y los primeros salesianos lograron crear un ambiente particular de comunidad en el Oratorio de Valdocco.
Dieron forma peculiar al estilo que definió el modo y la forma de llevar adelante su proyecto que más adelante se reprodujo en los oratorios festivos, escuelas dominicales, colegios, hospicios e internados.