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- Por P. Carlos Hernández, SDB /
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Vemos las noticias y el corazón se encoge: ciudades destruidas, familias huyendo, niños muriendo. Y casi todos decimos lo mismo: la guerra está mal. Como cristianos, difícilmente alguien podría afirmar lo contrario. Pero aquí surge una pregunta incómoda: si estamos tan en contra de la guerra, ¿por qué a veces la dejamos entrar en nuestra propia casa?
- Por P. Luis Corral, SDB /
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El cristianismo solo tiene un mandamiento. Consiste en corresponder, lógicamente, al amor de Aquel que nos amó primero. Es el mandamiento de la fidelidad a una alianza primordial de amor, es el mandamiento de la gratitud y la obediencia al Ser que ha dado origen a nuestro ser. Fidelidad a una alianza desigual de amor entre el Creador y la criatura. Amar al que nos amó primero.
- Por César Aparicio, exalumno salesiano /
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Es increíble cómo alguien puede trascender el tiempo y el espacio. Una persona que nació en Castelnuovo d’Asti, I Becchi, Italia, el 16 de agosto de 1815, puede impactar de manera tan profunda en la vida de un joven de Tegucigalpa, Honduras, allá por el año 2008.
- Por P. Luis Corral, SDB /
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“Dios Padre, en atención a Jesucristo, nos ha elegido antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin defecto alguno, por medio del amor. Nos ha elegido de antemano por medio de Jesucristo, para ser sus hijos adoptivos, porque así lo quiso voluntariamente, para que alabemos su gloriosa benevolencia, con la que nos agració en el Amado” (Ef 1,4-6).
- Por P. Luis Corral, SDB /
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No solemos apreciar suficiente lo bueno que tenemos hasta que lo perdemos. Se pone como ejemplo la pérdida de la vista. Acostumbrados a gozar de sus beneficios no somos conscientes de su gran valor.
- Por P. Luis Corral, SDB /
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Por qué permite Dios el dolor. Pero ¿lo permite realmente?
Ocurre que la libertad va indisolublemente unido a la responsabilidad. Nuestras acciones tienen consecuencias. Con mi libertad construyo mi vida, e influyo, positiva o negativamente, en las vidas de los demás y, a la vez, la libertad de los demás influye en mi propia vida, positiva o negativamente. La sociedad humana es una continua interrelación de unos con otros, y nos hacemos sufrir unos a otros con frecuencia. Consciente o inconscientemente.