Pedagogía a contracorriente: ¿Padres o amigos de los hijos?La idea de los padres conformistas que piensan que es anticuado situarse por encima de los hijos se ha infiltrado por todas partes. Cuando el buen Dios decidió crear al padre, empezó con una estructura bastante alta y robusta. Entonces, un ángel que estaba cerca le preguntó: “¿Pero qué clase de padre es este? Si vas a hacer a los niños tan pequeños como una moneda de queso, ¿por qué has hecho al padre tan grande? ¡No podrá jugar a las canicas sin arrodillarse, arropar a su hijo sin agacharse y ni siquiera besarlo sin casi doblarse por la mitad!”. Dios sonrió y respondió: “Es cierto, pero si lo hago tan pequeño como un niño, los niños no tendrán a nadie a quien mirar con admiración”.

Palabras horizontales y palabras verticales¡El poder de las palabras es enorme! Decir una palabra es, de hecho, transmitir un pensamiento, un sentimiento, un valor. ¡Por eso la palabra es la alimentación psicológica más rica!

Pedagogía a contracorriente: las barreras de seguridad de la vidaUna verdad sencilla y profunda: la vida se construye con dos palabras pequeñas, “sí” y “no”. Ambas son necesarias, pero los “sí” deben prevalecer. Los “no” marcan límites, mientras que los “sí” abren caminos y hacen crecer. La verdadera educación, la de los padres que van a contracorriente, es siempre positiva: una sonrisa enseña más que un reproche. Como al enseñar a andar en bicicleta, es mejor decir: “¡Mira hacia adelante!” que “¡Cuidado, no te caigas!”.

Pedagogía a contracorriente: ¡Ánimo, hablen de Dios!Un niño estaba dibujando y la maestra le preguntó:

—Es un dibujo interesante. ¿Qué representa?
—Es un retrato de Dios.
—Pero nadie sabe cómo es Dios.
—Cuando termine el dibujo lo sabrán todos.

Los niños saben cómo es Dios. La verdadera pregunta es: ¿cuánto tiempo nos toma hacer que lo olviden?

Hoy, muchos padres no hablan explícitamente de Dios con sus hijos por miedo a parecer extraños. Pero, más que extraños, son inconscientes. No saben lo que están perdiendo.

 

Pedagogía a contracorriente: más vale feliz que famosoDon Bosco, como educador, era un «buscador» y un «promotor» de la felicidad para sus jóvenes. Los padres también deben enseñar a sus hijos a disfrutar de la alegría de vivir. Pero, ¿qué es lo que realmente hace feliz a un niño?

Enfermedades educativas: la prisa desmedidaVivimos acelerados. Comemos, trabajamos y educamos con apuro, atrapados en la “filosofía del acelerador”. Esta urgencia constante, más allá de robarnos el gusto por lo esencial, ha comenzado a dañar profundamente nuestra forma de educar.

 

Enfermedades educativas: El “cosismo”El “cosismo” es la enfermedad de quienes están hechizados por las cosas: creen en ellas, las esperan y las aman con un apego desmedido. En otras palabras, es la ilusión de que todo se soluciona teniendo más y más cosas.