Más noticiasNoticias

Nicaragua: Santo Domingo Savio: ejemplo de fe, alegría y compromiso para la juventud salesiana

07 May 2026
Masaya, mayo de 2026.- El pasado 6 de mayo, la comunidad educativa del Colegio Salesiano Don Bosco celebró con fe y espíritu salesiano la fes...

El Salvador: El Colegio Salesiano San José vive la santidad alegre de Domingo Savio

07 May 2026
Santa Ana, mayo 2026.- La comunidad educativa del Colegio Salesiano San José celebró con entusiasmo y espíritu de familia la fiesta de...

Nicaragua: "Yo seré el sastre y usted la tela": una jornada de alegría y santidad en la Escuela Anexa San Juan Bosco

07 May 2026
Masaya, mayo 2026. La Escuela Anexa San Juan Bosco conmemoró este día la festividad de Santo Domingo Savio, patrono de los monaguillos y mode...

Guatemala: Madres fortalecen sus habilidades creativas y de emprendimiento

07 May 2026
Ciudad de Guatemala, mayo de 2026.- El miércoles 6 de mayo se llevó a cabo el tercer taller de pintura, un espacio orientado al crecimiento p...

FamiliaSalesianabuttonMisionesBotonSantidadSalesianaBannerCDBBUtton

Foto de: LisafxCada vez que somos perdonados nuestro corazón renace, es regenerado. Solo cuando somos amados podemos amar a nuestra vez. Si queremos avanzar en la fe, ante todo es necesario recibir el perdón de Dios; encontrar al Padre, quien está dispuesto a perdonar todo y siempre, y que precisamente perdonando sana el corazón y reaviva el amor. Jamás debemos cansarnos de pedir el perdón divino, porque sólo cuando somos perdonados, cuando nos sentimos perdonados, aprendemos a perdonar.

Foto de: JazzikovUna tarea exigente y difícil que Jesús nos propone es perdonar. Instintivamente nos retraemos ante la perspectiva de perdonar a alguien que nos ha hecho daño.
¿Por qué tengo yo que perdonar si soy la víctima? ¿No estará Jesús pidiendo demasiado? ¿No es acaso humillante perdonar? ¿No hago yo el ridículo perdonando al agresor?

Foto de: Photography33La familia es un gran gimnasio de entrenamiento en el don
y en el perdón recíproco sin el cual ningún amor puede ser duradero.
Sin entregarse y sin perdonarse el amor no permanece, no dura. En la oración que Él mismo nos enseñó —es decir el Padrenuestro— Jesús nos hace pedirle al Padre: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Y al final comenta: «Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también los perdonará el Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco el Padre perdonará sus ofensas» (Mt 6, 12.14-15).

hijoProdigoEs difícil perdonar. Cuanto nos cuesta perdonar a los demás. Qué gran regalo nos ha hecho el Señor enseñándonos a perdonar – o, al menos, tener la voluntad de perdonar – para experimentar en carne propia la misericordia del Padre.