La edición de mayo-junio del Boletín Salesiano nos abre las puertas a una riqueza que, muchas veces, conocemos de nombre, pero no siempre en toda su profundidad: la presencia viva de la Familia Salesiana en Centroamérica. En estas páginas, los lectores podrán encontrarse con el rostro diverso de un mismo carisma, hecho vida en religiosos, religiosas, laicos, consagradas y consagrados que, desde distintos caminos vocacionales, comparten una misma pasión: educar y evangelizar a los jóvenes.

Nuestra Inspectoría Divino Salvador cuenta con la presencia de más de diez grupos de la Familia Salesiana. Esta realidad no solo habla de amplitud, sino también de fecundidad. El sueño de Don Bosco ha echado raíces profundas en nuestra región y continúa dando frutos concretos en escuelas, parroquias, obras sociales, comunidades y espacios de acompañamiento juvenil. Además, esta edición permite acercarnos no solo a cada grupo, sino también al testimonio de quienes encarnan día a día esta espiritualidad compartida.

Pero, entre todos los temas que recorren este número, hay uno que merece una luz especial: la celebración de los 150 años de los Salesianos Cooperadores. Fundados por Don Bosco el 9 de mayo de 1876. Los Salesianos Cooperadores nacieron como una respuesta valiente y visionaria: hacer de la misión salesiana una tarea compartida también por laicos, religiosos y sacerdotes, insertos en el mundo, comprometidos con el Evangelio y con la juventud. Hoy, esta Asociación está presente en cinco continentes y reúne a más de 30,000 miembros, como expresión viva del carisma salesiano.

En Centroamérica, su presencia ha sido significativa en obras educativas, parroquiales y sociales, tendiendo puentes entre la Iglesia y las realidades juveniles más necesitadas. Este Año Jubilar 2026 es, por tanto, una ocasión para dar gracias, renovar la identidad y relanzar la misión. El camino formativo impulsado para este aniversario, así como el Congreso Mundial celebrado bajo el lema “Ser fermento para ser fecundos”, recuerdan que el carisma salesiano sigue siendo actual, dinámico y profundamente necesario.

Que la lectura de este Boletín Salesiano se convierta en una invitación a mirar, agradecer y redescubrir. Porque cuando la Familia Salesiana camina unida, la esperanza no se queda en discurso, se vuelve presencia, servicio y misión compartida en medio de la historia: somos Don Bosco en Centroamérica.