La persona en el centro del futuro digitalLa inteligencia artificial ya no pertenece al futuro: está aquí, en las aulas, en los hogares, en el trabajo pastoral, en las redes sociales y hasta en las conversaciones cotidianas de nuestros jóvenes. Esta edición del Boletín Salesiano nos invita a mirar esta realidad con serenidad, esperanza y sentido crítico, desde una pregunta profundamente salesiana: ¿cómo hacer que la tecnología esté al servicio de la persona y no al contrario?

Jóvenes, IA y el futuro del encuentro humano: una lectura salesiana de la era digitalAlrededor de muchas mesas familiares se repite hoy una escena conocida: un niño le pide a una IA que le explique una tarea escolar; otro la utiliza para crear imágenes, música o videos. Los padres admiran la rapidez con la que los hijos aprenden y cómo la tecnología puede despertar la creatividad. Sin embargo, las conversaciones se vuelven más breves, aumenta el tiempo frente a las pantallas y los jóvenes parecen estar más cerca de las máquinas que de las personas que tienen a su lado.

 La persona en el centro del progresoUna familia comparte la mesa, pero nadie conversa. Cada integrante mira la pantalla de su celular mientras los algoritmos deciden qué video ver, qué noticia leer o qué mensaje responder. Todo ocurre en segundos. Hay conexión a internet, pero cada vez menos encuentro humano. En medio de esta realidad del día a día, el papa León XIV publicó el mensaje para la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada el 17 de mayo, invitando a promover una comunicación capaz de custodiar la dignidad humana en la era digital. El pontífice recordó que comunicar no significa únicamente transmitir información, sino crear vínculos auténticos en una sociedad profundamente marcada por la inteligencia artificial.

Magnifica Humanitas: lo que ninguna máquina puede reemplazarLa inteligencia artificial está transformando profundamente la vida de las personas. Su presencia se extiende cada vez más a la educación, el trabajo, la economía, la comunicación e incluso a los procesos de toma de decisiones. Ante esta realidad, el papa León XIV publicó Magnifica Humanitas (“La magnífica humanidad”), la primera encíclica de su pontificado, con el propósito de ofrecer una reflexión sobre los desafíos éticos, sociales y espirituales que plantea la IA.

El desafío ético de la inteligencia artificial en ALCEn América Latina y el Caribe (ALC), los avances de la inteligencia artificial se desarrollan en medio de realidades marcadas por la desigualdad social, las brechas educativas y el acceso desigual a la tecnología. Este contexto plantea oportunidades, pero también riesgos que podrían profundizar las dificultades que ya enfrentan millones de personas en la región.

La educación en tiempos de inteligencia artificialLa inteligencia artificial está transformando la manera de aprender, enseñar y acceder al conocimiento. En pocos años, herramientas capaces de generar textos, imágenes, videos y respuestas instantáneas se han convertido en parte de la vida cotidiana de millones de estudiantes y docentes.

Cuando nuestra esencia se ve opacada por algoritmos En la última década, la palabra “algoritmo” se ha vuelto parte de nuestro vocabulario cotidiano. Con la llegada de la Inteligencia Artificial generativa, muchos se refieren a estos modelos como “algoritmos”, aunque en esencia son sistemas estocásticos: por su naturaleza probabilística, una misma pregunta puede generar respuestas distintas en múltiples intentos. 

¿Cómo viven la IA los jóvenes salesianos de Centroamérica?La inteligencia artificial ya forma parte de la realidad educativa y pastoral de las obras salesianas de Centroamérica. Así lo revela una encuesta realizada por el Boletín Salesiano a más de 350 personas, entre estudiantes, docentes y educadores de pastoral, cuyos resultados muestran que esta tecnología se ha incorporado rápidamente a la vida cotidiana de las comunidades educativas.

La edición de mayo-junio del Boletín Salesiano nos abre las puertas a una riqueza que, muchas veces, conocemos de nombre, pero no siempre en toda su profundidad: la presencia viva de la Familia Salesiana en Centroamérica. En estas páginas, los lectores podrán encontrarse con el rostro diverso de un mismo carisma, hecho vida en religiosos, religiosas, laicos, consagradas y consagrados que, desde distintos caminos vocacionales, comparten una misma pasión: educar y evangelizar a los jóvenes.

La Familia Salesiana: un solo carisma, muchos rostrosAl pensar en la Familia Salesiana, no siempre se alcanza a dimensionar su grandeza, no solo por la cantidad de personas que la integran, sino, sobre todo, por la riqueza de su misión. En una feria de logros de una institución educativa salesiana en Centroamérica, un niño de apenas ocho años lo explicó con sorprendente claridad: “La familia salesiana es como un árbol muy, pero muy grande…”, decía con firmeza, “y en sus ramas hay muchas instituciones… 32 en total. Y en ella hay religiosos y laicos”. Su sencilla pero profunda definición refleja una verdad esencial.

Salesianos de Don Bosco, SDBLos Salesianos de Don Bosco son una congregación fundada en 1859 por San Juan Bosco en Turín, Italia, como respuesta a la pobreza y abandono de muchos jóvenes en un contexto de rápida industrialización; con el apoyo del Pío IX, esta obra tomó forma junto a sus primeros colaboradores, y hoy, integrada por sacerdotes y hermanos coadjutores que viven en comunidad, continúa ofreciendo educación y acompañamiento como camino para transformar vidas y crecer en santidad.

Hijas de María Auxiliadora, FMALas Hijas de María Auxiliadora, segundo gran grupo religioso fundado por san Juan Bosco, nacen como respuesta al abandono y pobreza de muchas niñas, impulsadas también por su profunda devoción mariana. Fundadas en 1872 junto con santa María Dominica Mazzarello en Mornese, Italia, surgieron para ofrecer una formación integral basada en la fe, el cariño y el estilo educativo salesiano.