Al pensar en la Familia Salesiana, no siempre se alcanza a dimensionar su grandeza, no solo por la cantidad de personas que la integran, sino, sobre todo, por la riqueza de su misión. En una feria de logros de una institución educativa salesiana en Centroamérica, un niño de apenas ocho años lo explicó con sorprendente claridad: “La familia salesiana es como un árbol muy, pero muy grande…”, decía con firmeza, “y en sus ramas hay muchas instituciones… 32 en total. Y en ella hay religiosos y laicos”. Su sencilla pero profunda definición refleja una verdad esencial.
La Familia Salesiana, fundada por Don Bosco, es una comunidad viva y dinámica que reúne a diversos grupos unidos por un mismocarisma: servir a los jóvenes, especialmente a los más vulnerables. No se trata solo de una estructura organizada, sino de una verdadera familia espiritual donde conviven distintas vocaciones—religiosos, consagrados y laicos— que comparten una misma misión educativa y evangelizadora.
Uno de sus rasgos más característicos es la unidad en la diversidad. Cada grupo aporta su riqueza particular, pero todos beben de la misma fuente: el Sistema Preventivo, basado en la razón, la religión y el amor cercano. Este estilo educativo busca promover el desarrollo integral de niños y jóvenes.
La espiritualidad salesiana se vive con alegría, cercanía y compromiso. Es una espiritualidad encarnada en lo cotidiano, que confía en el potencial de cada joven y apuesta por un acompañamiento cercano, lleno de esperanza. Así, la Familia Salesiana se convierte en un espacio donde se construye comunidad, se comparte la fe y se responde, con creatividad, a los desafíos del mundo actual.
Su origen
La Familia Salesiana tiene su origen en la experiencia espiritual y apostólica de san Juan Bosco en la ciudad de Turín, Italia, a mediados del siglo XIX. En un contexto marcado por la pobreza juvenil y los cambios sociales de la revolución industrial, Don Bosco comenzó a reunir a jóvenes en el Oratorio de Valdocco, ofreciéndoles educación, acompañamiento y formación cristiana. En torno a su figura no solo se congregaron jóvenes, sino también colaboradores cercanos: sacerdotes, y desde el inicio, cristianos laicos —hombres y mujeres— que compartían su preocupación por el bien de la juventud y se unían a la misión de los oratorios, inspirados en la espiritualidad de san Francisco de Sales.
A partir de esta experiencia inicial, en 1859 nació la Congregación Salesiana, organizada posteriormente como la Pía Sociedad de San Francisco de Sales (1874), conformada por religiosos. Paralelamente, Don Bosco promovió la participación activa de los laicos mediante la creación de la Cooperadores Salesianos en 1876, quienes, sin ser religiosos, se comprometieron a colaborar estrechamente en la misión educativa y evangelizadora. De este modo, la obra salesiana quedó estructurada desde sus inicios en dos grandes formas de participación: la vida consagrada y el compromiso laical.
Posteriormente, en 1872, junto con María Mazzarello, fundó las Hijas de María Auxiliadora, ampliando la misión al ámbito femenino. Con el paso del tiempo, este núcleo inicial fue creciendo e integrando nuevos grupos que comparten el mismo carisma. Así surgió la Familia Salesiana: una comunión de vocaciones diversas —religiosos, laicos y consagrados— que, unidos por el espíritu de Don Bosco, continúan hoy su misión al servicio de los jóvenes.
Como aquel niño de la exposición lo intuyó, la Familia Salesiana representa un gran árbol: fuerte en sus raíces, amplio en sus ramas y siempre abierto a dar vida, acogida y esperanza a las nuevas generaciones.
Tres grupos de la Familia Salesiana han surgido en la Inspectoría centroamericana: las Hijas del Divino Salvador, las Hermanas de la Resurrección y los Misioneros de Cristo Buen Pastor, como fruto del carisma de san Juan Bosco en el corazón del continente.
32 grupos a nivel mundial
La Familia Salesiana posee 32 grupos formalmente inscritos a nivel mundial:
- La Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos de Don Bosco).
- El Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.
- La Asociación de los Salesianos Cooperadores.
- La Asociación de María Auxiliadora.
- La Asociación de los Exalumnos y de las Exalumnas de Don Bosco.
- La Asociación de las Exalumnas y de los Exalumnos de las Hijas de María Auxiliadora.
- El Instituto de las Voluntarias de Don Bosco.
- Las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
- Las Salesianas Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús.
- Las Apóstolas de la Sagrada Familia.
- Las Hermanas de la Caridad de Jesús.
- Las Hermanas Misioneras de María Auxiliadora.
- Las Hijas del Divino Salvador.
- Las Hermanas Siervas del Inmaculado Corazón de María.
- Las Hermanas de Jesús Adolescente.
- La Asociación Damas Salesianas.
- Los Voluntarios Con Don Bosco.
- Las Hermanas Catequistas de María Inmaculada Auxiliadora.
- Las Hijas de la Realeza de María Inmaculada.
- Los Testigos del Resucitado.
- La Congregación de San Miguel Arcángel.
- La Congregación de las Hermanas de la Resurrección.
- La Congregación de las Hermanas Anunciadoras del Señor.
- Los Discípulos.
- La Comunidad Canção Nova.
- Las Hermanas de San Miguel Arcángel.
- Las Hermanas de María Auxiliadora.
- La Comunidad de la Misión de Don Bosco.
- Las Hermanas de la Realeza de María Inmaculada.
- Las Hermanas de la Visitación de Don Bosco.
- La Fraternidad Contemplativa María de Nazaret.
- Las Hermanas Mediadoras de la Paz.
Fuente: La Familia Salesiana, 2020. / https://www.famigliasalesiana.org/es