(ANS - Turín) - Con la apertura de las XLIV Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana (GSFS), Valdocco se confirma una vez más como un cruce mundial de carismas, culturas y experiencias eclesiales. Los aproximadamente trescientos cincuenta participantes, procedentes de los cinco continentes y pertenecientes a los treinta y dos grupos de la Familia Salesiana, llegan a Turín animados por el deseo común de vivir un tiempo intenso de comunión, de escucha del Espíritu y de renovado impulso apostólico al servicio de los jóvenes, en particular de los más pobres.
Quien dio la bienvenida a los participantes fue el padre Joan Lluís Playà, delegado del Rector Mayor para el Secretariado de la Familia Salesiana, quien recordó el significado profundo del tema que acompaña la edición 2026 de las JEFS: "El tema de la fe, propuesto por el Rector Mayor a través del Aguinaldo 'Haced lo que él os diga', nos invita a fortalecer y profundizar nuestra fe, para creer de verdad en la Palabra que nos impulsa a trabajar en favor de los jóvenes más necesitados. Que esta actitud de escucha y de confianza oriente todas nuestras reflexiones y nuestro trabajo en estos días".
Desde India, el padre Anthony Santarita, de la Inspectoría de Mumbai, subraya el valor del encuentro y de la dimensión universal del evento: "Estoy aquí para estas Jornadas de Espiritualidad con el deseo de encontrarme con tantas personas procedentes de todo el mundo. Es una gran oportunidad para fortalecer los lazos de familia y sentirnos parte de una misión común".
Desde la realidad laical de los Salesianos Cooperadores, Italo Canaletti, Consejero Mundial para la región Italia, Medio Oriente y Malta, recuerda con sencillez el corazón del mensaje del Aguinaldo: "Vivimos estas Jornadas con confianza y disponibilidad a la escucha: 'Haced lo que él os diga' es una invitación concreta a dejarnos guiar por el Señor en la vida y en la misión".
En la misma línea, la hermana Carmen Lucrecia Uribe, colaboradora del Ámbito para la Familia Salesiana y delegada mundial de la Asociación de los Salesianos Cooperadores (ASSCC) para el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, expresa una expectativa de fuerte sabor evangélico: "Mi deseo para estas Jornadas es tener un corazón capaz de acoger el vino nuevo, para anunciar el Evangelio con renovada frescura y fidelidad".
La dimensión eclesial y sinodal de la experiencia emerge con claridad en las palabras de la hermana Rosetta Mazzini, HMA, de Apulia: "Vivir la Familia Salesiana en comunión es un testimonio significativo para la Iglesia de hoy: una Iglesia sinodal, abierta a todos, capaz de caminar juntos".
También los jóvenes en formación captan el valor del encuentro. Silvia, postulante de las HMA, afirma: "Estoy muy feliz de participar en estas Jornadas: las siento como una bellísima oportunidad de encuentro y de intercambio, también a nivel mundial".
Una experiencia ya probada, pero siempre nueva, es la del padre Mihaj Tome, vicario inspectorial de la Inspectoría Meridional, de origen albanés: "Es la tercera o cuarta vez que participo y cada vez es una experiencia muy hermosa. Vivir un momento mundial de Familia Salesiana refuerza profundamente el sentido de pertenencia y de fraternidad".
Para la hermana Sangeetha, HMA, miembro del sector Familia Salesiana y en su segunda participación, la expectativa es sobre todo espiritual: "Mi deseo es dejarme guiar por el Espíritu Santo: escucharlo a Él, escuchar a los demás y comprender qué 'vino nuevo' llevar a mi comunidad, al Instituto y al mundo".
Por último, desde América Central, Ana Daysi Gómez de Abarca, de las Hijas del Divino Salvador de El Salvador, pone de relieve la dimensión formativa y misionera de las JEFS: "Estoy aquí para conocer mejor a toda la Familia Salesiana, aprender cómo trabajar con los jóvenes y crecer juntos para contribuir de modo más eficaz a la misión apostólica".
Junto a estos testimonios, muchas otras voces convergen en los mismos deseos: crecer en la fe compartida, reforzar la corresponsabilidad entre consagrados y laicos y volver a las realidades locales con herramientas concretas para acompañar a los jóvenes, especialmente a los más frágiles. Las XLIV Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana se abren así bajo el signo de la comunión, de la escucha y de la esperanza, confirmándose como un laboratorio vivo de Iglesia y de misión salesiana en el mundo.