- Por Rolando Echeverría /
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Equivocadamente se pensó en el pasado que el “bien” y el “mal” eran categorías que dependían de algo externo al ser humano.
En otras palabras, la moral se hacía depender de la ley, de lo que está mandado. No hay duda de que en esta concepción de una moralidad extrínseca jugó un papel importante la religión y su forma de educar la conciencia, basada sobre todo en el Decálogo.
Fue un pensador de la modernidad, Emanuel Kant († 1804), quien puso de relieve lo que él llamó la “moral autónoma”. Una acción no es buena o mala simplemente porque obedece a algo que está mandado o determinado por una ley exterior al sujeto, sino porque es algo que objetivamente perjudica o daña a la humanidad. Y el criterio para discernir está en la misma naturaleza humana.
- Por Pino Pellegrino /
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¡El poder de las palabras es enorme! Decir una palabra es, de hecho, transmitir un pensamiento, un sentimiento, un valor. ¡Por eso la palabra es la alimentación psicológica más rica!
- Por Pino Pellegrino /
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Una verdad sencilla y profunda: la vida se construye con dos palabras pequeñas, “sí” y “no”. Ambas son necesarias, pero los “sí” deben prevalecer. Los “no” marcan límites, mientras que los “sí” abren caminos y hacen crecer. La verdadera educación, la de los padres que van a contracorriente, es siempre positiva: una sonrisa enseña más que un reproche. Como al enseñar a andar en bicicleta, es mejor decir: “¡Mira hacia adelante!” que “¡Cuidado, no te caigas!”.
- Por Pino Pellegrino /
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Un niño estaba dibujando y la maestra le preguntó:
—Es un dibujo interesante. ¿Qué representa?
—Es un retrato de Dios.
—Pero nadie sabe cómo es Dios.
—Cuando termine el dibujo lo sabrán todos.
Los niños saben cómo es Dios. La verdadera pregunta es: ¿cuánto tiempo nos toma hacer que lo olviden?
Hoy, muchos padres no hablan explícitamente de Dios con sus hijos por miedo a parecer extraños. Pero, más que extraños, son inconscientes. No saben lo que están perdiendo.
- Por Pino Pellegrino /
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Don Bosco, como educador, era un «buscador» y un «promotor» de la felicidad para sus jóvenes. Los padres también deben enseñar a sus hijos a disfrutar de la alegría de vivir. Pero, ¿qué es lo que realmente hace feliz a un niño?
- Por Pino Pellegrino /
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Vivimos acelerados. Comemos, trabajamos y educamos con apuro, atrapados en la “filosofía del acelerador”. Esta urgencia constante, más allá de robarnos el gusto por lo esencial, ha comenzado a dañar profundamente nuestra forma de educar.
- Por Pino Pellegrino /
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El “cosismo” es la enfermedad de quienes están hechizados por las cosas: creen en ellas, las esperan y las aman con un apego desmedido. En otras palabras, es la ilusión de que todo se soluciona teniendo más y más cosas.