(ANS – Roma) – ¿Cómo leer las 4.682 cartas escritas por Don Bosco entre 1836 y 1888, recogidas en los diez voluminosos tomos del Epistolario editados por Francesco Motto entre 1991 y 2023 y ya disponibles también en línea en el sitio del Instituto Histórico Salesiano? Hay muchas maneras de hacerlo, pero algunas están expresamente indicadas en el nuevo volumen El Epistolario de Don Bosco. Perspectivas multidisciplinares de lectura (Roma, LAS 2026), donde el mismo editor salesiano recoge las intervenciones de expertos realizadas en las recientes presentaciones de la monumental obra.
Quince estudiosos de historia política, de historia eclesiástica, de pedagogía, de espiritualidad, de comunicación y de lenguajes creativos ofrecen claves de lectura innovadoras, poniendo de relieve los contenidos y las implicaciones históricas, culturales, religiosas y sociales del valioso corpus epistolar. De ello emerge un perfil decididamente inédito de Don Bosco, observado en una perspectiva cercana y dinámica, inmerso en un contexto político, eclesial y social rico en figuras y realidades, así como en un paisaje cultural caracterizado por ideas y rasgos distintivos del siglo XIX italiano y no solo.
Escribe uno de los estudiosos: “Sus escritos epistolares son tan convincentes para sus interlocutores porque él no hace retórica, no se entrega a cumplidos y elogios, no suplica; Don Bosco cuenta lo que ve, pide lo que le falta para ayudar a los demás, ni siquiera necesita amplificar el alcance de las desgracias con las que se encuentra, no hace un uso oportunista de ellas, no se complace en ellas, es claro y directo. Quien lee sus cartas no tiene espacios donde esconderse, no tiene ilusiones o sueños en los que refugiarse, no es halagado ni mimado, solo puede elegir si ayudar, ayudándose al mismo tiempo a salvar el alma, o bien darse la vuelta. No sorprende que muchos lo hayan escuchado”. Los primeros, ante todo, los salesianos de ayer, de hoy y de mañana, dondequiera que se encuentren trabajando por la salvación del alma de los “jóvenes pobres y abandonados”, como Don Bosco expresaba continuamente en su correspondencia casi cotidiana.
De particular interés para los miembros de la Familia Salesiana son las sintéticas reflexiones finales del editor, una invitación explícita a la lectura cronológica o transversal de las cartas de Don Bosco y también una especie de testamento espiritual de quien ha pasado decenas de años con las cartas de su santo fundador en las manos.