stressLa presencia y acción de los actores de la violencia produce un profundo daño en toda la sociedad, no solo en los directamente afectados.

Primero, las víctimas directas, los que mueren de muerte violenta. Una muerte atroz, que incluye con frecuencia torturas salvajes, saña desalmada, violaciones crueles. O aquellos que son acribilladas a balazos. 

La gran mayoría de las víctimas son jóvenes. Muchas muertes son el resultado de rivalidades entre pandillas, generalmente por control de territorio. Otros jóvenes son asesinados por negarse a entrar en una clica. Otros pierden la vida por resistirse a un asalto. Ser joven se ha vuelto un riesgo potencial.

Luego, las familias de las víctimas, que pierden violentamente a hijos o hijas. O que sufren angustias cuando el hijo comienza a coquetear con determinada pandilla. O lo tienen que enviar lejos de urgencia porque la amenaza de muerte se cierne sobre su cabeza. O que está recluido en el infierno de una cárcel con condena de largos años. O que tiene que abandonar sus estudios porque el centro escolar es está bajo el control de maleantes juveniles.

presentaciongrisLos nubarrones de violencia que se ciernen sobre el triángulo norte de Guatemala, El Salvador y Honduras, en lugar de amainar, se agigantan. 

En los informativos nacionales se ha vuelto rutina el recuento narrativo de los nuevos casos de violencia. 

Pandilleros, narcotraficantes, oficiales corruptos forman un entramado oscuro que mantiene en zozobra a una población afligida por tanta sangre derramada y tanta vida traumatizada.

Ese mundillo tórbido no es el reflejo de una población básicamente honrada y trabajadora, con ganas de vivir y sueños que alimentar.

Pero los violentos y corruptos ensombrecen el panorama de esos tres países castigados por un clima de violencia criminal organizada.

La tragedia creciente provoca una pérdida de esperanza. ¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? ¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?, grita angustiado el salmista.

EDHSU-ASES-SDARC-110741El Triángulo Norte de Centro América es ya una referencia geográfica a nivel mundial. Guatemala, El Salvador y Honduras sufren de una calamidad compartida: la violencia. Los estudiosos de ese fenómeno social nos ofrecen cifras escalofriantes al respecto. Perdemos más vidas por la violencia social que en una guerra normal.

La cara más visible de esta situación enfermiza se identifica con las temibles maras, que se han arraigado y extendido como un cáncer en nuestras sociedades nacionales.

Los informativos de cada país reportan a diario el rosario de hechos delictivos que estallan con puntualidad exasperante: asesinatos, desaparecidos, violaciones, extorsiones, asaltos, balaceras, intimidaciones.

Los barrios y colonias humildes de nuestras ciudades y pueblos se han vuelto áreas peligrosas para quienes allí viven o para visitantes arriesgados. En algunos casos, las maras llegan hasta a imponer una especie de toque de queda. 

Numerosas familias abandonan calladamente sus viviendas huyendo de amenazas letales. La casa queda abandonada o bajo posesión de la mara del lugar.

En esos barrios humildes de alto congestionamiento poblacional prácticamente todos los habitantes están obligados a pagar la célebre “renta”, cantidad económica arbitraria exigida por la mara bajo amenaza de muerte. Y la amenaza no es broma. Quien no paga, muere.

La mara es territorial. El control del propio territorio se conquista y se defiende por la vía del terror. Cada vez son más las áreas dominadas por las maras, desde la gran ciudad hasta los pequeños pueblos rurales. 

HNR05 EL-S-SDARC-110107El escándalo y el terror ocasionados por la violencia desenfrenada son hechos incuestionables. Solo quienes viven en burbujas protegidas pueden encogerse de hombres ante la epidemia de dolor y zozobra. Los indefensos, los de abajo son los que están condenados a vivir codo a codo con los delincuentes.

La confusión, en cambio, es palpable cuando se intenta ir a las raíces del problema. O, peor aún, cuando se busca acabar con las consecuencias dejando intactas las causas. Algo así como querer bajar la calentura sin preocuparse de su origen.

¿En qué humus brotó la plantita del mal antes de que se convirtiera en un árbol sólido? “Nuestro pueblo es un pueblo violento”. “Se han perdido los valores”. “La guerra nos ha dejado así”. “Los jóvenes emigrantes aprendieron a ser violentos en Los Ángeles”. “El tráfico y comercio de la droga ha corrompido todo”. “Las autoridades son débiles o están aliadas con los delincuentes”. Esas son las voces de la calle. A lo mejor, todas juntas dibujan un círculo vicioso sin visos de salida.

 

Sin duda que la guerra fue una escuela de violencia. Miles de personas con licencia para matar. Se acabó la guerra, pero los combatientes perdieron la sensibilidad por el respeto a la vida humana.

MASNA-DIST-SDARC-111152El chiquillo era una chispa de vida. Cada domingo llegaba al oratorio con una sonrisa maliciosa y alguna broma ingenua, como para sorprenderme. Su confianza en mí era evidente.

Un buen día rechazó mi saludo. Imaginé que algo le había oscurecido su buen humor. Los siguientes domingos fueron igual. Me rechazaba con evidente descaro.

Finalmente no volvió más. Eso me preocupó. Nadie me daba razón de él. No quería indagar directamente con sus compañeros, pues sospechaba que se habría metido en malos pasos.

Pedí a un colaborador que investigara discretamente sobre su paradero. Una semana después me contó que, al pedir información sobre él, un compañero de juego, desde lejos, como explicación gráfica, se pasó el filo de la mano por la garganta. 

Rector-Mayor-2Las pretendidas soluciones al problema de la violencia mediante políticas represivas han sido un fracaso rotundo. Cada vez se hace más evidente que solo un proyecto inteligente de prevención conducirá a disminuir y ojalá eliminar del todo este triste desorden social.

 

Los Salesianos y Salesianas hemos heredado de Don Bosco un estilo educativo y pastoral basado en la preventidad. Estamos convencidos de que, aunque pequeño con relación a la inmensidad de ese flagelo social, nuestra propuesta es válida porque llega al corazón de los jóvenes. 

 

La presencia educativo pastoral salesiana en los tres países del llamado Triángulo Norte es consistente. Tres sólidas congregaciones religiosas, Salesianos de Don Bosco, Hijas de María Auxiliadora e Hijas del Divino Salvador atienden numerosas y variadas obras a favor de la juventud. 

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El primer viaje internacional del nuevo Papa estuvo lleno de sorpresas. Sobre todo sorprendieron la vitalidad, el aguante de Francisco, que en ningún momento ahorró sus fuerzas y, a pesar de las cansadas jornadas, nunca mostró cansancio.

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En el papa Francisco no hemos escuchado palabras sobre la fe, pero hemos visto la belleza de la fe en Jesús. Hemos visto gestos de caridad, de cercanía, de esperanza. Gestos que eran “homilías” continuas que han tocado los corazones de todos. El ministerio del Papa en Río era un ministerio del gesto que se hizo palabra; hablaba a todos, y todos lo entendíamos, y muy bien. Gestos que nos hacen reflexionar mucho, ¡tal vez incluso, nos han puesto en crisis!

graciaGracia María Mena, Voluntaria. El Salvador

“Vayan y hagan discípulos a todo las naciones”. Con esta frase me sentí llamada por Dios a servirle en la misión de Voluntariado de la JMJ. En agosto del 2012 recibí con alegría la noticia de haber sido aceptada como voluntaria internacional. Comprendí que era una llamada de Dios para servir. Ser voluntario es abandonarte a la providencia de Dios. Mi servicio fue guiar visitas en español a los peregrinos que visitaran la Igreja do Carmon da Antiga Sé, la primera catedral de Río de Janeiro. Amé mi servicio y comprendí que Dios nos da a cada uno la misión según nuestros talentos. 

peregrinosPara quienes no pudimos vivir la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, las redes sociales nos ayudaron a convertirnos en peregrinos digitales. Puede ser que no hayamos vivido las aventuras con las que los asistentes tuvieron que lidiar, pero sí compartimos la experiencia de ver y escuchar al papa Francisco en tan histórico viaje.

 

Tuve la oportunidad de monitorear el desarrollo de la JMJ a través de diferentes redes sociales. La información era instantánea: un mar de fotografías, tuits, likes y transmisión en vivo desde varios sitios web me permitían ser una peregrina digital a un click de distancia.

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Una de las actividades más sencillas, populares y divertidas, de la JMJ es el intercambio de recuerdos entre los peregrinos. Cada pequeño recuerdo es como un objeto de colección representativo de cada país.