- Por Heriberto Herrera /
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De repente el papa Francisco nos despierta de nuestra somnolencia espiritual. Porque estábamos confortablemente instalados en una espiritualidad medio narcisista. Se trataba de sacudirse periódicamente las manchitas que afeaban un poco nuestro traje de buenos cristianos. Éramos muy cuidadosos en cumplir las obligaciones de la piedad cristiana: ir a misa, confesarse de vez en cuando, cultivar alguna devoción particular, tener nuestro santo/santa favorito… Eso nos permitía hacerle guiños al Señor: Mira qué bien me porto.
- Por BSCAM /
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En las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia.









