(ANS – Roma) – En el corazón de Roma, en la Sede Central de la Congregación, la Familia Salesiana celebró con alegría y gratitud la tradicional Fiesta del Rector Mayor, Sucesor de Don Bosco. Un encuentro que, desde los orígenes de la Congregación, expresa el afecto filial y el reconocimiento hacia quien está llamado a custodiar y guiar el carisma salesiano en el mundo.
La celebración, realizada en el renovado Teatro Magenta, contó con la participación de numerosos salesianos de la Inspectoría de Italia Central (ICC), de la Visitaduría de la Universidad Pontificia Salesiana (UPS), de las comunidades de Testaccio y Buffalotta, así como de las comunidades que dependen directamente del Rector Mayor – Vaticano, San Callisto, Castel Gandolfo y Sede Central.
Una presencia particularmente significativa y llena de afecto fue la del Rector Mayor Emérito, el cardenal Ángel Fernández Artime, cuya participación hizo aún más familiar e intensa la velada. Tambien, la presencia del cardenal Cristóbal López Romero, salesiano de Don Bosco, hizo el encuentro todavía más alegre, signo de la dimensión universal del carisma.
Un programa vivido como momento de familia
La velada comenzó con el canto inicial, un solemne himno a Don Bosco que introdujo a la asamblea en un clima de alegría y gratitud. No un simple momento musical, sino una verdadera declaración de identidad: todo agradecimiento al Rector Mayor nace, de hecho, del corazón mismo del carisma y de la presencia viva del fundador.
La palabra de bienvenida
A continuación, el padre Francesco Marcoccio, director de la comunidad de la Sede Central, dirigió su saludo de bienvenida, abriendo oficialmente el momento de homenaje y felicitaciones.
En su intervención recordó el valor histórico y simbólico del Teatro Magenta. No se trata simplemente de un espacio restaurado, sino de un lugar profundamente vinculado a la historia salesiana. Por él han pasado grandes salesianos y se han vivido momentos significativos de la vida de la Congregación. Durante décadas, desde los años cincuenta hasta los años ochenta, el teatro fue también un punto de referencia cultural para el barrio: cine, teatro e iniciativas educativas contribuyeron a transmitir valores cristianos y humanos.
“Es un lugar tan importante y tan hermoso, recordó, y estamos agradecidos a los superiores que han decidido devolverlo a las comunidades salesianas y a las actividades internas. De lo contrario, se habría perdido”.
El padre Marcoccio entregó luego al Rector Mayor una imagen sugestiva: la del agua. Retomando una homilía de padre Attard sobre Juan Bautista, recordó cómo el encuentro entre Juan y Jesús tuvo lugar en el agua, signo de vida y revelación. Evocó dos episodios relacionados con Don Bosco: el del 30 de abril de 1882, cuando vio al joven Luigi Colle sacar agua de un pozo que representaba el Sagrado Corazón (“Cuanta más agua sacas, más me queda”), y el sueño del 1º de mayo de 1886, en el que mamá Margarita invita a Don Bosco a beber un agua “a alto precio”, cargando con las iniquidades de los demás. Una referencia clara a la misión del Rector Mayor, llamado a llevar con amor y responsabilidad el peso de la Congregación.
“Dios te ha dado un corazón grande”
El programa continuó con la intervención de la comunidad Ceferino Namuncurá, con la representación teatral “La Canasta”, presentada por los jóvenes salesianos en formación, (entre ellos el hno. Víctor Barrios de la Inspectoría Divino Salvador CAM). A través de un diálogo imaginario ambientado en los últimos días de la vida de Don Bosco, se evocó el sueño de una gran viña y de una canasta que llevar sobre los hombros. Don Bosco, cansado pero confiado, comprende que la obra no es suya, sino del Padre, y que la misión continuará a través de sus sucesores.
La comunidad invitó luego a todos a cantar juntos “Dios te ha dado un corazón grande”, recordando al fundador y haciendo visible, a través del canto, la continuidad del carisma. El paso simbólico de la canasta hasta el Rector Mayor presente en la sala suscitó profunda emoción, haciendo tangible la continuidad del carisma en la historia.
Los otros festejados
Un momento particularmente significativo fue la presentación de los regalos a los salesianos que celebran este año aniversarios importantes de ordenación o profesión, entregados personalmente por el Rector Mayor. Llamados por su nombre, los interesados recibieron el obsequio entre el aplauso de la asamblea, deteniéndose luego en el escenario para la foto recuerdo. Un gesto sencillo pero lleno de reconocimiento por los años de fidelidad y servicio.
“Quédate con nosotros”
La fiesta continuó con el canto propuesto por la Inspectoría de Italia Central: “Quédate con nosotros”. Una expresión musical de afecto y comunión que involucró a la asamblea en un clima auténticamente familiar, manifestando la estima y la gratitud hacia el Sucesor de Don Bosco.
El video dedicado al Rector Mayor
Se proyectó luego un video preparado por el sector de la Comunicación, dedicado al Rector Mayor, como signo de reconocimiento por su servicio a la Congregación y a la Familia Salesiana en el mundo.
Las palabras del Vicario
El momento central de la velada fueron las palabras de reconocimiento del Vicario del Rector Mayor, padre Stefano Martoglio. Con tono familiar y cordial, subrayó la fuerza de esta tradición: “Esta fiesta del Rector Mayor es una continuidad sin tiempo. Desde el inicio. Sin interrupción. Una continuidad en el nombre y en la presencia de Don Bosco desde 1847”.
Recordó que el reconocimiento no puede convertirse en costumbre, sino que debe celebrarse. “Nosotros estamos aquí en nombre de miles de personas”, afirmó, destacando cómo muchos salesianos en el mundo conocen esta tradición sin haber podido vivirla directamente. Los presentes expresaron así su agradecimiento también en nombre de esa multitud.
Su intervención concluyó encomendando al Rector Mayor a la Madre del Cielo mediante el rezo del Ave María.
Fuerza la santidad
La Universidad Pontificia Salesiana ofreció una intervención creativa y dinámica, utilizando la metáfora deportiva para describir la vida de la Congregación como un equipo internacional, rico en culturas y vocaciones diversas. El mensaje fue claro: la santidad es la verdadera meta. Una santidad vivida en el estudio, en el trabajo cotidiano, en la fraternidad y en el celo apostólico. El himno “Tejido de santidad” concluyó el momento con entusiasmo y convicción.
De la fiesta a la oración
La celebración continuó en la Basílica del Sagrado Corazón con las vísperas solemnes, presididas por el Rector Mayor, vividas en un clima de recogimiento y gratitud. Al final, dirigió las “buenas noches” salesianas, compartiendo un pensamiento sobre la fiesta celebrada. La velada concluyó con un ágape fraterno, signo concreto de esa familiaridad que caracteriza el espíritu de Don Bosco.
La Fiesta del Rector Mayor se vivió así como un momento de renovada comunión. En el Sucesor de Don Bosco, la Congregación reconoce una presencia paterna y un servicio de unidad. El agradecimiento expresado no fue una simple nostalgia del pasado, sino un compromiso para el presente y el futuro: para que la canasta continúe pasando de mano en mano, sostenida por la gracia de Dios y la fidelidad de sus hijos.