Una joven participa en un taller formativo en una obra de Misiones Salesianas, donde la educación y la capacitación brindan nuevas oportunidades para su desarrollo personal y profesional. Madrid, marzo 2026.- “Cuando una niña cruza la puerta de alguna de nuestras escuelas, no solo empieza a aprender matemáticas o lengua; empieza a creer que su vida puede ser diferente”, explica el misionero salesiano Carlos Berro desde Gambia. “La educación les devuelve la voz y les da herramientas para decidir su futuro”.

Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha para reconocer los avances logrados y recordar los retos que aún persisten. Las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población mundial, pero las más de 4.100 millones de niñas y mujeres viven realidades muy diferentes según el lugar donde nacen. En el mundo, el 70% de las personas que viven bajo el umbral de pobreza son mujeres, más de 250 millones de niñas y adolescentes no están escolarizadas y dos terceras partes de los 770 millones de personas analfabetas son mujeres, según organismos internacionales.

En muchos de los contextos donde trabajan los misioneros salesianos, las niñas continúan enfrentándose a obstáculos que dificultan su acceso a la educación: pobreza extrema, matrimonios forzosos, conflictos armados o normas culturales discriminatorias. Cuando una familia debe elegir quién continúa estudiando, con frecuencia son ellas quienes abandonan primero.

Pero, la educación es una de las herramientas más eficaces para reducir la desigualdad. Una niña que completa la educación secundaria tiene más posibilidades de acceder a un empleo digno, evitar el matrimonio precoz, proteger su salud y participar activamente en la vida social y económica de su comunidad.

En las escuelas salesianas de África, Asia o Latinoamérica, niñas y jóvenes encuentran entornos seguros donde desarrollar sus capacidades. Además de la formación académica, participan en actividades deportivas, tecnológicas y de liderazgo que fortalecen su autoestima y fomentan su participación.

En los últimos cinco años, la Procura Misionera salesiana de Madrid – MISIONES SALESIANAS – ha impulsado 33 proyectos dirigidos a mujeres en 16 países de tres continentes, con una inversión cercana a 800.000 euros. Más de 40.000 niñas, jóvenes y mujeres han participado en iniciativas destinadas a mejorar su acceso a la educación, la formación y el empleo.

“El acceso a la educación sigue siendo la herramienta más poderosa para cambiar la vida de millones de niñas en el mundo. Cuando una niña tiene oportunidades de estudiar y formarse, no solo mejora su futuro, también contribuye al desarrollo de su familia y de toda su comunidad”, afirma Luis Manuel Moral, director de MISIONES SALESIANAS.

Desde MISIONES SALESIANAS continuan trabajando para promover la igualdad de oportunidades y mejorar la vida de niñas y mujeres en contextos vulnerables, convencidos de que educar a una niña es uno de los caminos más eficaces para construir sociedades más justas y con más futuro para todos.

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