Exalumnos Salesianos, EXA- DB El origen del movimiento de los Exalumnos Salesianos se remonta al 24 de junio de 1870, durante la fiesta onomástica de Don Bosco, cuando un grupo de antiguos alumnos le ofreció, con afecto filial, un sencillo regalo: unas tazas de café. Aquel gesto espontáneo dio inicio a una tradición que el propio Don Bosco supo valorar y fortalecer. Así, el 19 de julio de 1874 se celebró el primer “ágape fraterno”, marcando el comienzo de los encuentros anuales que continúan hasta hoy. Este movimiento no tuvo un fundador formal, sino que nació de manera natural del “espíritu de familia” propio del Sistema Preventivo vivido en el Oratorio de Valdocco.

Con el tiempo, los Exalumnos fueron organizándose: en 1884 surgió la primera estructura con más de 300 miembros; en 1911 se redactó el primer estatuto en Turín, y en 1920 se consolidó la estructura organizativa que, desde 1954, se conoce como Confederación Mundial.

Hoy, los Exalumnos Salesianos son el fruto vivo de la misión de Don Bosco. Formados para ser “honrados ciudadanos y buenos cristianos”, son llamados a ser presencia activa en la sociedad y en la Iglesia. Su misión continúa vigente: vivir los valores recibidos, promover la solidaridad y ser una “fuerza que fermenta el mundo”.

Cada 24 de junio se celebra el Día del Exalumno Salesiano, recordando la visita de 1870 a Don Bosco que dio origen a esta tradición en todo el mundo.

Testimonio

¿Cómo ha marcado su vida el ser Exalumno Salesiano?

"Soy exalumno de la promoción 32 del Colegio Salesiano Don Bosco de Guatemala. Para mí, ser exalumno salesiano es, más que una responsabilidad por la formación recibida, un verdadero regalo de Jesús, de María Auxiliadora y de Don Bosco. Esta experiencia ha orientado mi vida en todos los ámbitos: profesional, familiar y como educador. Al salir del colegio y enfrentar los desafíos de la vida, descubrí que identificarme como exalumno salesiano abría puertas, generaba confianza y facilitaba relaciones tanto en el trabajo como en el servicio dentro de la Iglesia. La formación recibida no solo me brindó conocimientos, sino también valores que han guiado mis decisiones. Agradezco profundamente todo lo aprendido, especialmente el amor a Jesús y la devoción a María Auxiliadora, que han sido motores en mi compromiso con la parroquia y la comunidad. Gracias a ello, he tenido la oportunidad de servir como Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, viviendo así una fe activa y comprometida".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Omar García Montenegro, Exalumno Salesiano.