Asociación de Damas Salesianas, ADS Las Damas Salesianas son una asociación de mujeres católicas laicas comprometidas con la Iglesia y con la transformación de la sociedad a la luz del Evangelio. Su origen se remonta a la experiencia misionera del padre Miguel González, quien, tras llegar a Venezuela en 1961, impulsó diversas obras sociales. En este contexto, un grupo de mujeres decidió unirse para dar continuidad a esta misión, dando lugar a la Asociación el 13 de mayo de 1968 como una respuesta concreta al carisma de Don Bosco.

Su vocación nace como una llamada del Espíritu a santificarse en la vida cotidiana, promoviendo la evangelización y la promoción humana, especialmente de la mujer y de los sectores más vulnerables. Inspiradas en la espiritualidad salesiana, viven el servicio con alegría, entrega y generosidad, alimentándose de la oración, la Eucaristía y la devoción a María Auxiliadora.

En la actualidad, las Damas Salesianas desarrollan su misión en diversos ámbitos, especialmente en la educación, la salud y la atención a jóvenes y mujeres en situación de riesgo. Con presencia internacional y organizadas en distintos niveles, continúan siendo un signo vivo de compromiso cristiano, trabajando por la dignidad humana y la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

Las Damas Salesianas fortalecen su misión en Centroamérica con 22 centros en los seis países de la región, desde donde impulsan obras sociales como clínicas, centros educativos y programas de formación en favor de los más necesitados.

Testimonio

¿Cómo ha marcado su vida el ser Dama Salesiana?

“Ser Dama Salesiana ha marcado profundamente mi vida en distintos aspectos. Al asumir esta vocación laical, respondí con un “sí” comprometido al servicio del prójimo, especialmente en la promoción de la salud y la educación de los más necesitados. No se trata solo de ayudar, sino de darme por completo, con alegría, amor y entusiasmo, siguiendo el ejemplo de Don Bosco. Esta misión ha fortalecido mi fe, que procuro vivir en cada ámbito de mi vida: en la familia, el trabajo y la comunidad. La espiritualidad salesiana, inspirada en la amabilidad y el amor de María Auxiliadora, guía cada uno de mis pasos; ella es nuestro modelo y fortaleza. Además, el trabajo en equipo con otras damas me ha enseñado el valor de la solidaridad y el compromiso compartido. Juntas nos convertimos en agentes de cambio, llevando esperanza y servicio a quienes más lo necesitan. Ser Dama Salesiana es, para mí, una forma concreta de vivir el Evangelio con entrega, alegría y fidelidad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana Rita Vásquez Cubillo, Dama Salesiana