En el cierre de este especial dedicado a los grupos de la Familia Salesiana en Centroamérica, la mirada se detiene de manera especial en los Salesianos Cooperadores, una vocación laical nacida del corazón pastoral de Don Bosco y que en 2026 celebra 150 años de historia, fidelidad y misión en la Iglesia.
Fundados el 9 de mayo de 1876 por San Juan Bosco, los Salesianos Cooperadores SSCC surgieron como una respuesta concreta a la necesidad de ampliar la misión salesiana más allá de las comunidades religiosas, integrando a laicos y sacerdotes comprometidos con la educación y evangelización de los jóvenes. Desde su origen en el Oratorio de Valdocco, Don Bosco soñó con una vasta red de colaboradores que compartieran su misión educativa, dando lugar a esta Asociación que hoy está presente en los cinco continentes y reúne a más de 30,000 miembros como expresión viva del carisma salesiano.
Ser Salesiano Cooperador es responder libre y responsablemente a una vocación suscitada por el Espíritu Santo, que invita a vivir un cristianismo comprometido y profundo. Esta opción requiere un proceso de maduración y una adecuada formación inicial como ca
mino de discernimiento y preparación. Implica asumir con seriedad el Evangelio, tener sensibilidad ante la realidad juvenil y la pobreza, identificarse con el espíritu educativo de Don Bosco y vivir en comunión fraterna, colaborando activamente en la misión de la Iglesia en favor de los jóvenes.
En Centroamérica, los Salesianos Cooperadores han fortalecido su presencia en obras educativas, parroquiales y sociales, siendo un puente activo entre la Iglesia y las realidades juveniles más necesitadas.
Año de fiesta SSCC
El año 2026 la Asociación de Salesianos Cooperadores celebra un Año Jubilar por los 150 años de su fundación, un tiempo de gracia, memoria agradecida y renovación apostólica. Este jubileo invita a todos los SSCC a redescubrir su identidad laical salesiana y su compromiso misionero en el mundo actual.
En preparación a este aniversario, los Salesianos Cooperadores han impulsado un camino formativo y espiritual que busca “recordar el origen, renovar la identidad y relanzar la misión”, en fidelidad al carisma de Don Bosco y en comunión con toda la Familia Salesiana en el mundo.
Como parte central, se celebró el Congreso Mundial de los Salesianos Cooperadores “Ser fermento para ser fecundos”, del 7 al 10 de mayo de 2026, un encuentro internacional que reunió a representantes de todo el mundo en un clima de comunión y discernimiento. El encuentro concluyó con un renovado compromiso misionero, reafirmando la identidad laical salesiana como fuerza evangelizadora en la Iglesia y en el mundo contemporáneo.
11 presencias, una sola misión
Así, al cerrar esta especial, queda en evidencia que la Familia Salesiana es una red viva de comunión y misión que, en Centroamérica, continúa siendo fermento de esperanza en medio de la historia.
Forma parte:Para integrarse a uno de los grupos de la Familia Salesiana, escríbenos a: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. y con gusto le orientamos.
Testimonio
¿Cómo ha marcado su vida el ser Salesiana Cooperadora?
“Ser Salesiana Cooperadora ha marcado profundamente mi identidad; es una vocación que se vive con alegría en lo cotidiano, impregnando cada aspecto de mi vida con valores que dan un sentido trascendente alo ordinario,convirtiéndolo en algo sagrado. La Basílica Don Bosco se transformó en mi lugar seguro y hogar espiritual desde el primer día que llegué.
Hoy, tener la valiosa oportunidad de estar presente entre los jóvenes, escucharlos con empatía y acompañarlos en su crecimiento, me recuerda constantemente la misión de nuestro fundador. Después de tantos años, somos nosotros los que asumimos el compromiso de mantenerla viva en medio de este mundo. Me siento feliz y agradecida de que el Señor me haya mostrado este camino de fe donde puedo seguirle en familia, sirviendo con alegría al estilo de Don Bosco y caminando siempre de la mano de María”.
Dayra Dumas SSCC. Panamá.