Hagan lo que Él les diga: el camino salesiano de este año Cada año, la Familia Salesiana recibe una “brújula” para el camino: el Aguinaldo del Rector Mayor. Y sí, el nombre puede despistar —a más de alguno le suena a bono de fin de año—, pero en realidad es un mensaje que unifica nuestra misión y nos ayuda a leer la realidad con el corazón latiendo por dos polos: Cristo y los jóvenes. Para 2026, don Fabio Attard nos propone una frase tan sencilla como exigente: “Hagan lo que Él les diga. Creyentes, libres para servir”.

La inspiración de este aguinaldo es una escena conocida: las bodas de Caná. La fiesta sigue, pero el vino se termina. María, lejos de ser una invitada “neutral”, mira lo que ocurre, reconoce la necesidad y la presenta a Jesús. Y luego, con una confianza que desarma, dice a los servidores lo esencial: hagan lo que Él les diga. Ahí nace la auténtica fe, que no se queda en ideas, sino que se vuelve gesto, decisión y servicio.

Este Aguinaldo se despliega como un itinerario en cuatro verbos, muy salesianos y muy concretos: mirar, escuchar, elegir y actuar. Mirar, para no pasar de largo ante lo que duele —y también para descubrir los signos de esperanza que Dios ya está sembrando—. Escuchar, para no quedarnos solo en la “acción horizontal” de tareas y proyectos, sino sostenerlo todo en la Palabra y en la relación viva con Jesús. Elegir, porque la fe no se impone: se responde con libertad, como los siervos que llenan las tinajas hasta el borde. Actuar, para que el servicio sea generoso, sencillo y alegre, sin buscar aplausos, dejando que el “vino bueno” sea don que se comparte.

Marzo-abril nos invita a entrar en este camino con calma y constancia: no “gastemos” el Aguinaldo en enero. Que sea hilo conductor del año: en la catequesis, en la convivencia escolar, en la animación del oratorio, en la vida comunitaria, en las decisiones pequeñas que sostienen lo grande.

En el tema de mes de esta edición encontrarás reflexiones que profundizan cada paso. Ojalá, al leerlas, también nosotros escuchemos de nuevo a María y, con sencillez, cada día, juntos, hagamos lo que Él nos diga.

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