La persona en el centro del progreso Una familia comparte la mesa, pero nadie conversa. Cada integrante mira la pantalla de su celular mientras los algoritmos deciden qué video ver, qué noticia leer o qué mensaje responder. Todo ocurre en segundos. Hay conexión a internet, pero cada vez menos encuentro humano. En medio de esta realidad del día a día, el papa León XIV publicó el mensaje para la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada el 17 de mayo, invitando a promover una comunicación capaz de custodiar la dignidad humana en la era digital. El pontífice recordó que comunicar no significa únicamente transmitir información, sino crear vínculos auténticos en una sociedad profundamente marcada por la inteligencia artificial.

La preocupación también ha sido abordada por monseñor Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, quien ha insistido en que el desafío de la inteligencia artificial va mucho más allá del ámbito tecnológico. Durante un reciente encuentro internacional afirmó que “la inteligencia artificial no debe entenderse solamente como un avance tecnológico, sino como un profundo cambio cultural y humano”, advirtiendo que estos avances están transformando la manera en que las personas se relacionan, se comunican y comprenden la realidad cotidiana.

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida diaria, sus beneficios son evidentes: facilita tareas, agiliza procesos y amplía el acceso al conocimiento. Sin embargo, también plantea riesgos importantes como la desinformación, la manipulación de contenidos y la dificultad para distinguir la verdad en un entorno saturado de información.

La Iglesia no rechaza la tecnología, pero advierte que ninguna innovación puede sustituir aquello que hace único al ser humano: la empatía, la conciencia, la cercanía y la capacidad de amar. Un algoritmo puede responder preguntas en segundos, pero no puede acompañar el sufrimiento ni transmitir esperanza desde el corazón.

Como muestra de esta preocupación, el 16 de mayo el papa León XIV creó una Comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial para reflexionar sobre su impacto en la dignidad humana y el bien común. La iniciativa recuerda que el verdadero desafío no es solo desarrollar tecnologías más avanzadas, sino formar personas capaces de vivir relaciones auténticas y profundamente humanas.