El desafío ético de la inteligencia artificial en ALC En América Latina y el Caribe (ALC), los avances de la inteligencia artificial se desarrollan en medio de realidades marcadas por la desigualdad social, las brechas educativas y el acceso desigual a la tecnología. Este contexto plantea oportunidades, pero también riesgos que podrían profundizar las dificultades que ya enfrentan millones de personas en la región.

Ante esta realidad, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) publicó en 2026 el estudio Inteligencia Artificial y Desarrollo Humano Integral, una reflexión que busca ayudar a la Iglesia y a la sociedad a comprender el impacto de estas nuevas tecnologías desde una perspectiva humana y ética.

El documento reconoce que la inteligencia artificial puede aportar beneficios importantes en ámbitos como la educación, la salud, la investigación y el desarrollo social. Sin embargo, advierte que estos avances solo serán verdaderamente positivos si permanecen al servicio de la dignidad humana y del bien común. Esta preocupación concuerda con uno de los mensajes centrales de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV. 

El estudio del CELAM alerta sobre algunos riesgos asociados a la inteligencia artificial, como el impacto en el empleo, la concentración del poder tecnológico en pocas empresas, el consumo de recursos naturales y el aumento de las desigualdades. Por ello, propone superar una confianza ciega en la tecnología y promover una visión centrada en la persona.

Asimismo, invita a la Iglesia a asumir la inteligencia artificial como un «signo de los tiempos», fomentando la formación, el discernimiento ético y una cultura digital que complemente, pero nunca sustituya, el encuentro humano.

Tanto el CELAM como Magnifica Humanitas coinciden en una convicción fundamental: el futuro de la inteligencia artificial dependerá no solo de los avances tecnológicos, sino de las decisiones humanas que orienten su desarrollo hacia una sociedad más justa, fraterna y solidaria.