La educación en tiempos de inteligencia artificial La inteligencia artificial está transformando la manera de aprender, enseñar y acceder al conocimiento. En pocos años, herramientas capaces de generar textos, imágenes, videos y respuestas instantáneas se han convertido en parte de la vida cotidiana de millones de estudiantes y docentes.

La IA ofrece oportunidades inéditas para la educación. Pero también plantea una pregunta fundamental: ¿cómo formar niños y jóvenes capaces de pensar por sí mismos, actuar con responsabilidad y utilizar la tecnología de manera ética y consciente?

Esta reflexión interpela especialmente a la educación salesiana. Don Bosco supo leer los desafíos de su tiempo y responder a ellos con creatividad, formando jóvenes capaces de integrarse en una sociedad en constante transformación. Hoy, la inteligencia artificial representa una nueva barrera educativa que exige la misma audacia pedagógica y pastoral.

En esta misma línea, el Capítulo General 29 de los Salesianos reconoce la IA como un desafío y una oportunidad para la misión educativa y evangelizadora. La invitación es acompañar a los jóvenes en el mundo digital con creatividad, discernimiento y espíritu salesiano, recordando que la tecnología debe estar siempre al servicio de las personas y de las relaciones humanas.

La experiencia de las escuelas salesianas de Italia demuestra que estas tecnologías pueden convertirse en valiosas aliadas del aprendizaje cuando se utilizan con criterio. Una investigación coordinada por la Universidad Pontificia Salesiana, presentada en febrero de 2026, analizó más de 1.300 lecciones y recogió la opinión de más de 29.000 estudiantes. Los resultados revelaron que el 86 % de los docentes desea incorporar la inteligencia artificial de forma estable en su práctica educativa. Al mismo tiempo, la experiencia confirmó que la tecnología debe acompañar el aprendizaje, nunca sustituir la relación educativa.

Esta visión coincide con las reflexiones del papa León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas. Allí advierte que el reto no consiste únicamente en enseñar a utilizar nuevas herramientas, sino en ayudar a los jóvenes a desarrollar capacidades que ninguna tecnología puede reemplazar: el pensamiento crítico, la libertad interior, la empatía, la responsabilidad y la apertura a la trascendencia. Como señala el pontífice: «La escuela no está llamada a perseguir la velocidad del mundo digital, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo no puede dar: tiempo compartido para aprender y relaciones fiables» (Magnifica Humanitas, 147).

Desafíos educativos

En la encíclica, León XIV identifica tres desafíos que la educación debe afrontar en la era digital.

El primero es garantizar una educación de calidad para todos. Aunque la tecnología ofrece nuevas oportunidades de aprendizaje, muchos niños y jóvenes aún enfrentan desigualdades en el acceso a internet, dispositivos y herramientas digitales.

El segundo desafío es pedagógico. La rápida evolución de la inteligencia artificial exige que escuelas y docentes se actualicen constantemente para ayudar a los estudiantes a utilizar estas herramientas con responsabilidad, creatividad y sentido crítico.

El tercer desafío es más profundo: aprender a distinguir entre información y sabiduría. Tener acceso a miles de datos no significa comprender la realidad ni encontrar sentido a la vida. Por ejemplo, una IA puede responder qué es la amistad, pero solo la experiencia humana permite vivirla, comprenderla y darle verdadero significado.

En este escenario, la educación salesiana está llamada a formar jóvenes capaces de servirse de la tecnología sin convertirse en sus servidores; jóvenes que sepan aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial sin perder de vista la dignidad humana, el bien común y los valores del Evangelio.