- Por Luis Corral /
- 1387

El cuerpo humano no puede ser despreciado, como si fuera pecaminoso. Tampoco puede ser idolatrado como si fuera sagrado en sí mismo.
- Por P. Luis Corral sdb /
- 1746
Matrimonio es la alianza por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado naturalmente al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole. En el cual, el hombre y la mujer entregan y aceptan recíprocamente el derecho perpetuo y exclusivo sobre sus respectivos cuerpos en orden a los actos que se dirigen a la procreación.
- Por Luis Corral /
- 1581
La Iglesia aconseja la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos, pero añade que la cremación “no es contraria a ninguna verdad natural o sobrenatural” y que no se nieguen los sacramentos y los funerales a quienes hayan solicitado ser cremados, siempre que esta opción no obedezca a la «negación de los dogmas cristianos».
- Por Luis Corral /
- 1518
Las noticias sobre abusos de menores por parte de eclesiásticos, que han estado en los medios de comunicación esto días han llenado de tristeza al papa Francisco y a todo el pueblo católico.
- Por Luis Corral /
- 2175
El volcán de Fuego (Guatemala 3-6-2018), nos ha hecho pensar. Sí, el mal bajo todas sus formas: inevitable, escandaloso, permanente... se extiende por todo el mundo y hace pensar. Nuestros sufrimientos, las guerras, la muerte, las masas hambrientas, el cáncer, los terremotos y las erupciones volcánicas nos plantean importantes preguntas.
- Por Enrique Rojas /
- 1780
Vivimos en una sociedad hipersexualizada, en donde la pornografía se ha convertido para muchos jóvenes en la gran educadora, a la que se puede acceder con una sencilla aplicación en el móvil y que internet está a la vuelta de la esquina. Las revistas pornográficas clásicas se han hundido, pues ya no es necesario ir al quiosco y comprarlas, sino que el acceso es inmediato a través de esas otras vías.
- Por Luis Corral /
- 2306
La buena filosofía afronta el problema de la desilusión humana debido a los grandes o pequeños fracasos en la vida.
Sucede con frecuencia que, una vez alcanzado el objetivo de nuestro deseo, nos preguntamos “¿esto es todo?” Porque quedamos desilusionados. Es como si fuese más hermosa la espera y la preparación que el resultado alcanzado. Como si fuera mejor el deseo que la gratificación final.