El avance de la comunicación digital (es decir: el avance de los móviles, las tabletas, los smartphones…) es imparable. A estas alturas, la invasión digital es un hecho. Para nuestros hijos, ¡una vida sin esos dispositivos electrónicos no es vida! Estamos en la era de la «generación táctil»: pequeños expertos en manejar todo tipo de teclados, pero incapaces de usar unas tijeras incluso a los diez años cumplidos.
En una simple reflexión, todos estamos prácticamente de acuerdo: la comunicación digital es un elemento positivo en muchos aspectos. La presencia de la tecnología en el hogar se ha vuelto tan habitual que muchos padres no la consideran una amenaza para la solidez de las relaciones familiares.
La revolución de la red digital mundial no ha hecho más que empezar y, como ocurre con todo, cuanto más brillante es, más profunda es la sombra que genera. Son sobre todo los más jóvenes quienes «se ensombrecen». ¿Cómo puede un menor en fase de crecimiento aprender a relacionarse «en persona» con los demás cuando pasa la mayor parte del tiempo frente a una pantalla?
Cinco estrategias para ayudarles a madurar
- Evaluar la vida digital de la familia. Los padres deben interesarse por las aplicaciones, plataformas y dispositivos que utilizan sus hijos para poder orientarlos y protegerlos adecuadamente. Conocer el entorno digital permite acompañar su crecimiento de manera responsable y evitar que internet se convierta en la única fuente de respuestas e influencia en sus vidas.
- Fomentar el contacto con el mundo real. Los niños necesitan espacios para jugar, explorar, moverse y relacionarse fuera de las pantallas. Brindarles experiencias reales y actividades al aire libre favorece su desarrollo integral y reduce la dependencia del mundo virtual.
- Ofrecer alternativas atractivas. Promover actividades familiares, encuentros con amigos, paseos, viajes y espacios de juego ayuda a que los niños encuentren opciones divertidas y enriquecedoras fuera de las pantallas, fortaleciendo sus relaciones y experiencias de vida. Durante las vacaciones, el niño puede comprobar que el mundo real es infinitamente más rico que el mundo artificial y el mundo virtual de los medios de comunicación. Hoy en día hay niños que nunca han visto un caballo en persona, una mariposa, una libélula, una vaca… En vacaciones, el niño puede tocar una flor, la hierba, puede sentir el cosquilleo de la tierra bajo sus pies… ¡Puede tocar el mundo real!
- Defendamos el libro. La lectura es la estación de servicio del alma: alimenta la inteligencia, sacia el espíritu, salva la imaginación, libera de las ataduras mentales. Mientras que internet puede crear adicción, ¡la lectura crea independencia!
- Comamos juntos (al menos una vez al día). La razón es sencilla y contundente a la vez: comer «juntos» (y no solo «uno al lado del otro»), toda la familia unida, es siempre un encuentro muy agradable, sobre todo si tiene lugar por la noche.
Antiguamente, mirar a alguien a los ojos se consideraba un gesto de cortesía. Y si tu hijo aprende esta habilidad esencial, sin duda destacarán entre los demás. Cuando dos personas se miran a los ojos, ocurre algo. Los padres y los hijos que saben mirarse a los ojos experimentan la forma de comunicación más profunda. Podemos hablarnos desde un extremo al otro de una habitación, pero cuando nos miramos a los ojos establecemos un vínculo mucho más fuerte. Mirarse a los ojos enriquece el vínculo visual y emocional.
¿Y tú, qué historias puedes compartir con tus hijos en la mesa? Puedes contarles sobre tu primer trabajo, tu mejor amigo de primaria o tu película favorita de cuando eras niño. Compartir historias profundiza las relaciones familiares. No permitas que la tecnología te robe el tiempo que puedes dedicar a contar historias, porque estos relatos afianzarán en tus hijos el amor que sienten por ti.
El valor de aburrirse
Los niños de hoy tienen acceso inmediato al entretenimiento. Sin embargo, diversos estudios señalan que el aburrimiento favorece la creatividad, la imaginación y la capacidad de resolver problemas. Cuando no hay una pantalla que ocupe cada minuto, los niños inventan juegos, observan su entorno y desarrollan recursos personales. Aprender a convivir con momentos de silencio y espera es una habilidad importante para la vida. A veces, el mejor regalo que podemos ofrecerles no es una nueva aplicación, sino tiempo para descubrir el mundo y descubrirse a sí mismos.