Don Ángel compartió una mañana con los jóvenes del MJS de El Salvador. San Salvador, El Salvador, 4 de septiembre de 2016.- Este día por la mañana el Rector Mayor Don Ángel Fernández Artime se encontró con el Movimiento Juvenil Salesiano en el Instituto Técnico Ricaldone.

La audiencia juvenil era desbordante, multicolor y bulliciosa. La primera parte del encuentro se dedicó a la celebración eucarística dominical. En la homilía Don Ángel comentó la lectura evangélica seleccionada subrayando la invitación descarada de Jesús a seguirlo.

Seguir a Jesús va más allá de lo que me gusta, comentó. La pregunta fundamental debe ser: ¿qué debo hacer con mi vida? ¿qué espera Jesús de mí? Es una pregunta que no está de moda. Se debe plantear la propia vida ante el Señor: ¿qué has pensado para mí?

Este encuentro ha coincido con la canonización de la Madre Teresa de Calcuta en Roma. En principio ella había realizado su vocación de monja. Más adelante, descubrió lo que Dios quería de ella: dedicarse a servir a los últimos de entre los pobres. Fue una decisión difícil para ella.

Comentó también que el obispo Oscar Arnulfo Romero es otro ejemplo de sensibilidad a la llamada de Dios. De ser un sacerdote ejemplar pasó a convertirse en el defensor valiente de los pobres. Para él hubo una llamada más intensa de Dios.

Según el Rector Mayor, el joven del Movimiento Juvenil Salesiano debe ponerse en actitud de obediencia ante el Señor: - Señor, ¿cuál es tu sueño para mí? ¿qué has pensado para mí?

Don Ángel concluyó su reflexión afirmando que la felicidad se encuentra en servir. Y puntualizó: - Hay que amar la vida.

Después de la misa, el Rector Mayor se sentó con los representantes de los diversos grupos juveniles asistentes y escuchó sus interrogaciones, dando respuestas valientes para animarlos a crecer en el seguimiento de la llamada de Jesús.

Diversas representaciones alegóricas de la realidad juvenil local fueron escenificadas por los jóvenes. Finalmente, en la gradería del campo de deportes Don Ángel posó con cada grupo para la foto de recuerdo en medio de una algarabía que Don Bosco envidiaría.

Por la tarde el Rector Mayor pidió visitar en forma privada la tumba de mons. Romero, que se encuentra en la catedral.

Al anochecer fue invitado a una cena por un grupo de bienhechores que apoyan generosamente la obra salesiana en El Salvador.

 

 

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