Don Ángel compartió con las Hijas del Divino Salvador. El Salvador, 3 de septiembre de 2016.- El Salvador es un país chiquito con una densa población. También los salesianos son numerosos en este país. La Familia Salesiana cuenta aquí con grandes proyectos educativos y miles de destinatarios.

Eso explica la tumultuosa acogida con que fue recibido el Rector Mayor Don Ángel Fernández Artime en su última etapa de la gira por cinco países de Centro América.
Los jóvenes se arremolinaban a su alrededor a su llegada a la Parroquia María Auxiliadora, en la capital salvadoreña. Después, en el encuentro con la Familia Salesiana en un amplio salón abarrotado a más no poder, Don Ángel habló a los "suyos" con un mensaje cálido, afectuoso y orientador.
"Debemos estar sumamente orgullosos de ser una hermosa familia en la iglesia, la más numerosa", les dijo. De hecho, informó a los presentes que nuestra familia se compone de 31 grupos al servicio de la iglesia, con 300.000 miembros.
"Estamos al servicio de los demás, cada grupo con su autonomía propia, en comunión recíproca y en actitude de salida", afirmó el Rector Mayor.
Animó a los presentes a seguir haciendo lo que sabemos hacer para que disminuya la violencia, uno de los grandes dolores de este pueblo.
Recordó que la comunión es lo más valioso que podemos hacer. Insistió también en la autonomía y madurez de cada grupo, dimensiones que nos hacen bien a todos. "El carisma salesiano debe ser cultivado, pues es nuestra originalidad. No podemos resignarnos a ser híbridos en la iglesia", aclaró.
En síntesis, animó a todos a crecer en identidad, a ayudar a los jóvenes a descubrir su vocación en la sociedad y en la iglesia, a ser atrevidos y no vergonzantes. El afecto, el cariño debe ser nuestro instrumento educativo. Que los muchachos se sientan amados.
Luego el Rector Mayor abrió un espacio de diálogo con los grupos presentes. Representantes de los mismos formularon preguntas sobre diversos tópicos de la identidad y espiritualidad salesiana a los que Don Ángel fue respondiendo con vigorosa claridad.
El encuentro finalizó con una sesión de fotos de grupo con el Rector Mayor. Las buenas intenciones de los organizadores se vieron rebalsadas por el cariño caótico de quienes querían pasar a la historia con un selfie con el décimo sucesor de Don Bosco.

 

 

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