Don Ángel después de la gala juvenil en el Instituto Técnico Ricaldone Soyapango, El Salvador, 5 de septiembre de 2016.- A las ocho de la mañana ya estaba colmado el inmenso multigimnasio de la Ciudadela Don Bosco. Tres mil estudiantes de los varios colegios de los Salesianos, Hijas de María Auxiliadora y de las Hijas del Divino Salvador derrochaban energía y entusiasmo en espera de la llegada del Rector Mayor Don Ángel Fernández Artime.

Su llegada fue saludada por un estruendoso grito de alegría y cantos salesianos. Casi inmediatamente representantes de las diversas congregaciones de la Familia Salesiana dialogaron con el Rector Mayor en un clima de espontaneidad y confianza.

Don Ángel fue respondiendo a las inquietudes de sus nuevos y bulliciosos amigos. “Ustedes son únicos, valiosos, protagonistas; no renuncien a sus sueños; no pierdan la alegría salesiana”, les dijo.

Les confesó que él también soñaba en un futuro más hermoso para El Salvador. Para ello hay que creer en la paz y en la honestidad. La extorsión es un camino sin retorno. Se construye la paz con la manera de vivir.

Sobre la misericordia, les indicó a los jóvenes que, para ser misericordiosos, antes deben experimentar la ternura de Dios.

Los invitó a transmitir la alegría salesiana a los jóvenes con problemas, teniendo en cuenta que la alegría nace de dentro, de la vivencia de los valores.

Los diversos colegios presentes escenificaron bailes típicos de calidad. El Rector Mayor les expresó estar profundamente impresionado por el afecto, la sencillez, la calidez y el ambiente sereno. Los animó a celebrar la vida.

Se despidió de ellos afirmando que los llevaba en el corazón. Mientras salía, un remolino de “fans” luchaba por conseguir la ansiada foto personal del recuerdo.

A continuación, Don Ángel se reunió con los numerosos salesianos que trabajan en El Salvador. En ambiente de familia los animó a crecer en la identidad y misión salesianas, previniendo sobre posibles escollos.

En las primeras horas de la tarde acudió a la catedral metropolitana para orar ante la tumba del obispo mártir beato Oscar Arnulfo Romero.

Finalmente, al anochecer asistió a una espectacular interpretación artística del sueño misionero de Don Bosco cuando “voló” desde Turín a Argentina, India, China y Japón, previendo los lugares a donde irían sus salesianos misioneros. Los alumnos del Instituto Técnico Ricaldone tuvieron la osadía de asimilar artísticamente la música, las danzas y el vestuario de cada una de esas regiones.

Al día siguiente, su último día en Centro América, visitó el Hospitalito la Divina Providencia, donde fue asesinado mons. Oscar Arnulfo Romero mientras celebraba la misa.

 

 

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