Don Ángel con alumnos de CEDES Don Bosco. Costa Rica. San José, Costa Rica, 29 de agosto de 2016.- El segundo día que el Rector Mayor, Don Ángel Fernández Artime dedicó a Costa Rica, comenzó con el encuentro con los jóvenes estudiantes de los colegios de los Salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora, más un oratorio animado por Salesianos Cooperadores.

En el saludo de los tradicionales Buenos Días, el Rector Mayor se dirigió a los numerosos estudiantes de CEDES Don Bosco. Esta es una obra compleja y moderna, y de historia reciente ubicada en la periferia precaria de la capital.

Niños y niñas, adolescentes y jóvenes escucharon con atención el mensaje estimulante de Don Ángel. “Donde hay jóvenes el corazón salesiano se siente muy bien”, afirmó. Les aseguró que Don Bosco los quiere felices aquí y en la eternidad. Los animó a asumir con responsabilidad sus vidas jóvenes porque dentro de pocos años el país dependerá de ellos.

Les manifestó que “Don Bosco se interesaba por los jóvenes para ayudarlos a ser amigos de Jesús”. “Esa es la razón de un centro educativo salesiano”, aseguró.

Agradeció también a los educadores por su servicio que es vocación. “Gracias a ustedes, el sueño de Don Bosco se hace realidad aquí”, les dijo.

Posteriormente se reunió en un salón apropiado para dialogar con los jóvenes mayores de los varios centros educativos salesianos del país. En un diálogo franco, abierto y alegre, respondió a los variados interrogantes planteados por ellos.

“Mientras más recorro el mundo salesiano, más feliz me siento de ser salesiano”, les confesó. Recordó a los educadores el principio básico de la pedagogía salesiana: “Que los jóvenes sientan que los queremos; es preciso estar con ellos”.

La sesión concluyó con tres piezas musicales de la orquesta estudiantil de CEDES, que se lució por la calidad de su ejecución.

A media mañana viajó al Colegio Don Bosco, situado en el barrio Zapote, en la parte opuesta de San José, la capital. Allí lo esperaban numerosos miembros de la Familia Salesiana en Costa Rica. Con ellos celebró la eucaristía acompañado de los salesianos del país. Este encuentro concluyó con un almuerzo de familia en el amplio espacio del gimnasio del colegio.

Por la tarde visitó brevemente la tumba de la beata sor María Romero, Hija de María Auxiliadora, nicaragüense, que dedicó muchos años a servir a las familias pobres en Costa Rica.

Al cierre del día se reunió con los salesianos para una conversación franca y familiar que los estimule a potenciar la calidad del servicio pastoral salesiano a la juventud costarricense. En seguida, cenó con todos ellos como una familia unida y proyectada hacia una fidelidad creciente hacia Don Bosco y su misión entre los jóvenes. Mañana viajará a Nicaragua para continuar esta rica visita de animación.

 

 

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