Educar como DB3 fernando pelaez cubas Todos se proponen “hacer algo por la familia y por la educación”, pocos señalan metas concretas para padres y educadores. Probemos esta humilde columna que propondrá seis objetivos esenciales (uno por episodio: Sabiduría, Coraje, Amor, Justicia, Templanza, Trascendencia ), a su vez divididos en otros veinticuatro “potenciales”, a educar.


Sabiduría
La sabiduría es descubrir el significado de todo, reconocer la realidad que somos y lo que nos rodea. Es mirarse en un espejo absolutamente sincero: “Yo soy así, esta es mi familia, este es mi barrio, estos son mis amigos. Y este es mi punto de partida ».

De todas las opiniones que todos tenemos, la más importante es la que tenemos sobre nosotros mismos. Los educadores deben prestar especial atención a lo que los niños piensan sobre sí mismos. El juicio que hacemos sobre nosotros mismos es decisivo para tener felicidad y éxito en la vida.

La estrategia de los tres sombreros
Walt Disney decía: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”. El padre de los dibujos animados fundó un imperio económico sobre la estrategia de los tres sombreros. Supo llevar el del soñador para inspirarse, luego pasó al del realista para razonar con los pies firmes en la tierra y finalmente se puso el sombrero de crítico para encontrar todas las objeciones posibles a sus proyectos.

Y frente a todos los obstáculos que encontró, comenzó a soñar nuevamente para encontrar una posibilidad alternativa. El segundo y tercer sombrero son posibles casi solo con el acompañamiento leal y cariñoso de un adulto.

Por tanto, los educadores deben potenciar algunas cualidades ya presentes en los niños, comocreatividad y curiosidad : el deseo de experimentar, inventar, descubrir, tener muchos intereses y tender a tener nuevas experiencias. El adulto, sin embargo, sabe cómo agregar el “toque” de la mente abierta,la capacidad de saber cómo cambiar de opinión cuando se da cuenta de que está equivocado.

Es natural que los niños muy pequeños siempre esten encomendados a la responsabilidad de un adulto, pero en cuanto comienzan a crecer, deben acostumbrarse a reconocer situaciones de peligro real, porque no se pueden controlar en todo momento y durante toda la vida.

Una integración sensata de prudencia y estímulo para confiar en sus instintos cuando sienten una emergencia, junto con la exhortación a experimentar lo nuevo, ayudarán a los niños a crecer “sabios”. De lo contrario, se convertirán en niños temerosos, incapaces de evaluar por sí mismos qué es peligroso y qué no.

Vital es potenciar el amor por el aprendizaje. Es el placer de estudiar y aprender cosas nuevas. Se aprende solo a través del placer y con la magnífica calidad de la previsión.. Es la capacidad de “visión”: poder ver la meta, la meta que uno quiere alcanzar.

Uno de los pensadores y filósofos más brillantes de todos los tiempos, Goethe, dio un excelente consejo a los educadores: «Traten a los hombres por lo que son, permanecerán como son. Trátalos como si fueran lo que podrían ser y les ayudarás a desarrollar todo su potencial ».

 

Este artículo está en:

Boletín Salesiano Don Bosco en Centroamérica
Edición 250 Marzo Abril 2021

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