mentiras En la 51ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2017 el papa Francisco eligió como lema «’No temas, que yo estoy contigo’ (Is 43,5). Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos».


El papa Francisco hizo un claro llamado a usar los medios pensando en el otro y a difundir no solo lo malo sino todo lo bueno que se hace en el mundo: “Invito a todos a una comunicación constructiva que rechace los prejuicios hacia el otro y transmita esperanza y confianza en nuestro tiempo”, decía un tweet en su cuenta @Pontifex_es

Ese mensaje era claro para los medios de comunicación. Pero hay una buena parte que nos toca como consumidores de información.

Saber identificar una información falsa o desechar el contenido amarillista se ha vuelto un arte en estos días con los mensajes difundidos por los diversos canales. Además de los provenientes de los medios tradicionales, están las informaciones que corren como virus del llamado “periodismo ciudadano”, que con frecuencia es fruto de la vecina entusiasta que toma fotos y comunica lo que pasa en su barrio.

Aunque tenemos mucha información a la mano, no toda merece ser compartida. A propósito, dejo algunos puntos a tomar en cuenta:
1. El titular no lo es todo. No comparta información de la cual solo ha leído el titular y le pareció interesante. Tómese el tiempo de leer la nota completa. Si vale la pena, compártala.

2. ¿Quién escribe? Los artículos no firmados por su autor no son fiables. Los escritores serios y comprometidos siempre firman sus artículos. Esta es una primera pista para identificar una información no fiable. Cuando el nombre del autor es visible, infórmese quién es él y su autoridad para tratar el tema en cuestión. No confíe en páginas o medios no conocidos.

3. ¿Quién es la fuente? Todo buen escritor debe citar sus fuentes consultadas. Esto da soporte seguro a la información. Si no lo hace, se entiende que tiene sus propias herramientas de investigación, que también deben ser mencionadas.

4. La fecha de publicación. Las publicaciones serias deben tener fecha de publicación. Si no la tiene, puede dudar de su autenticidad.

5. Errores en ortografía, errores en información. Si encuentra errores ortográficos, seguramente habrá error en los datos. Si el autor descuida ese aspecto, podemos sospechar de que la información no sea fiable.

6. La tendencia. En el sitio donde se encuentra el artículo busque la sección “Quiénes somos”. Así sabrá quién es ese medio y cuales son sus objetivos, su tendencia y si su información es neutral o está sesgada por intereses.

7. Más de una noticia. Si una noticia ha captado su atención, busque otros medios y analice la manera en la que la han tratado: si los datos coinciden, si la información en general es la misma. Después de consultar tres fuentes, usted puede tener una idea más clara de la información.

8. Charlatanería a la orden del día. Las campañas sobre colectas para niños enfermos ordinariamente son falsas y buscan robar información digital. No comparta esto en la red. Dígase lo mismo de las cadenas en WhatsApp.

9. Comparta contenidos de valor. Las redes sociales son una excelente herramienta para compartir contenidos de interés. Asegúrese de que la información que va a compartir sea correcta, De lo contrario, usted estará fomentado la desinformación, creando alarma y desorden.

10. Use el sentido común. Una noticia con un titular sorprendente casi nunca es lo que parece. Use su criterio para detectar mentiras.

Para crear comunicaciones constructivas, como pide el Papa, debemos ser responsables con la información que consumimos y compartimos. Esto es deber no solo de los medios sino de los usuarios.
El Papa es “el blanco”
Se ha hecho común que circule por la red información equivocada sobre la iglesia católica o que tergiversen mensajes del papa Francisco. Si tiene dudas sobre una publicación, visite medios serios que siempre le dirán la verdad, como por ejemplo:
vatican.va
zenit
aci. prensa
vatican insider

 

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