Seguramente, cuando escuchamos la palabra “Aguinaldo”, se nos viene a la mente aquel incentivo económico que suele recibirse a fin de año, y que viene muy bien para comprar los regalos navideños o planear alguna salidita con la familia aprovechando las vacaciones. Sin embargo, muchas veces este dinero, así como viene, así se va. ¡Se llega a la Navidad sólo con los centavos que nos quedaron! El Aguinaldo, para la Familia Salesiana, tiene la misma intención de ser un regalo o un incentivo, pero el riesgo está en que, así como la bonificación económica, el Aguinaldo se “gaste” en un instante y que quede en el olvido el resto del año.
El Aguinaldo puede reducirse a aprender el título o el slogan, a ver el póster oficial en las carteleras de nuestras obras, o a bombardear de iniciativas al inicio del año, tanto que nos podemos llegar a cansar de este tema, sintiendo que está trillado y que ya no tiene sentido en los siguientes meses. Es extraño llegar a noviembre o diciembre y que sigan existiendo reflexiones al respecto o simplemente una mención. Pareciera que, con el paso del tiempo, la propuesta del Aguinaldo se va opacando, llegando incluso a ser olvidada.
El Aguinaldo es un regalo que debe animar e iluminar nuestras obras a lo largo de un año. Esto nos debería hacer sentir como parte de algo más grande, somos parte de una familia que, con el carisma de Don Bosco, sirve en la Iglesia a los jóvenes, especialmente a los más necesitados: la Familia Salesiana.
Don Fabio Attard, nuestro Rector Mayor, nos invita a poner en práctica las reflexiones que nos ofrece en el Aguinaldo siguiendo cuatro pasos: mirar, escuchar, elegir y actuar. Me parece que estos cuatro verbos nos pueden hacer volar la imaginación para que, con creatividad, podamos aprovechar la riqueza del Aguinaldo.
Basándome en estos cuatro verbos, propongo una especie de examen de conciencia. Este nos puede ayudar a buscar iniciativas para reflexionar, profundizar y vivir el “Hagan lo que Él les diga” a lo largo de este año.
- Mirar: Don Fabio habla de María, que está atenta a lo que sucede en Caná. ¿Somos capaces de leer, con los criterios del Evangelio, las dificultades que se experimentan en nuestro contexto? A pesar de ellos, ¿logramos descubrir los aspectos positivos en los cuales nos podemos apoyar para hacer el bien?
- Escuchar: Los siervos de la boda escuchan a María y a Jesús. El Señor nos habla, en modo privilegiado, en su Palabra, ¿tenemos constantemente entre nuestras manos las páginas de la Biblia, estando atentos a lo que nos pide? La voz del Señor también nos habla, en aquél que nos pide ayuda, ¿estamos atentos a lo que nuestro prójimo nos pide, o más bien lo ignoramos?
- Elegir: Los siervos eligen confiar en lo que Jesús les dice y, libremente, llenan las tinajas “hasta el borde”. En las elecciones que hacemos para responder a las necesidades, ¿somos generosos para buscar soluciones? ¿Planificamos nuestra respuesta o más bien nos dejamos llevar por la emoción?
- Actuar: La acción de María y de los siervos permite que Jesús actúe. ¿Nuestra acción está fundamentada en lo que se ha reflexionado, o busca un “sentirse bien” con uno mismo? A pesar del cansancio que se pueda dar, ¿reconocemos que nuestra acción permite que el Señor actúe a nuestro alrededor?
¡Cuántas iniciativas pueden surgir con el Aguinaldo! Talleres de oración, Lectio Divina, encuentros, visitas de campo, concursos, obras sociales… ¡Vivamos este año acompañados de María, escuchando a Jesús e imitando a los siervos!
Te invitamos a observar el video del Aguinaldo 2026: “Hagan lo que Él les diga” Creyentes, libres para servir. Escrito por el Rector Mayor de los Salesianos don Fabio Attard. Haz click aquí.