P. Héctor Hernández: 50 años al servicio de Dios y de los jóvenes Cumplir 50 años de vida sacerdotal es, para el padre Héctor Hernández Espinoza, una experiencia profundamente marcada por la gratitud y el asombro ante la acción de Dios. Nacido el 20 de marzo de 1947 en Palmares, Costa Rica, su camino vocacional inició desde muy joven, recorriendo distintas etapas de formación en Centroamérica hasta su ordenación sacerdotal el 15 de agosto de 1976 en Guatemala.

A lo largo de cinco décadas, su ministerio ha estado atravesado por una certeza que él mismo expresa con sencillez: “ha sido un descubrimiento de la misericordia infinita de Dios que me llamó y me ha acompañado cada día”. Para el padre Hernández, el sacerdocio no es una conquista personal, sino un don recibido para el servicio, que lo ha impulsado constantemente a entregarse a los demás con generosidad.

Gran parte de su vida salesiana ha estado dedicada a la formación y acompañamiento de jóvenes, especialmente en obras como el Centro Domingo Savio en Cartago, donde ha servido en múltiples ocasiones. Su paso por países como El Salvador, Guatemala y México refleja una vida misionera, disponible y comprometida con la misión encomendada.

Al mirar su trayectoria, reconoce que han sido los mismos jóvenes quienes han dejado una huella profunda en su vida. “He aprendido más de lo que he enseñado”, afirma, destacando cómo ellos le han enseñado a vivir con alegría, esperanza y comprom

iso. Su cercanía, escucha y acompañamiento han dado un “colorido especial” a su sacerdocio.

Hoy, como confesor en el Centro Domingo Savio, continúa ofreciendo su experiencia y entrega, siendo signo de la presencia de Dios para quienes lo buscan. Sus 50 años de sacerdocio son testimonio vivo de una vida donada con fidelidad, al estilo de San Juan Bosco.

Inspirado por Don Bosco, los jóvenes han sido el centro de su vocación; de ellos ha aprendido cada día, viviendo con alegría su sacerdocio.