P. Włodzimierz Szembek (ANS – Cracovia) – Włodzimierz fue bueno desde niño. No porque nada le faltara, sino porque así lo decidió. Dios era para él la verdadera fuente de vida y felicidad. Como don Bosco, llevaba trozos de cordel teñidos con tinta en vez de cordones, porque había escogido la pobreza. Como san Francisco, eligió a los pobres y a los últimos. Como san Maximiliano, entregó la vida por su hermano. ¿Y qué habría dicho él…? Cuando llegó la Gestapo, dijo: Es una vergüenza que hayamos tenido que esperar tanto.

Infancia y juventud

Don Włodzimierz Szembek nació el 22 de abril de 1883 en Poręba Żegoty, cerca de Cracovia, como hijo del conde Zygmunt y de Klementyna, de la familia Dzieduszyccy. Su abuelo fue Włodzimierz Dzieduszycki, mariscal de la asamblea regional (Dieta de Galitzia) y miembro de la Cámara de los Señores del Consejo Imperial austríaco.

Fue educado y formado en un ambiente católico por su madre que era una mujer de profunda fe. En 1907 obtuvo el título de ingeniero agrónomo en la Universidad Jaguelónica de Cracovia. Realizó prácticas agrícolas en la región de Gran Polonia y prácticas forestales en la Pequeña Polonia. A los 24 años fue administrador y gestor de la propiedad materna de unas 3.000 hectáreas en Węgierka, Pruchnik y Kramarzówka, cerca de Jarosław.

Sin embargo, eligió vivir entre los pobres y los sencillos, comprometiéndose en el apostolado laical. Viajaba en tercera clase, pasaba tiempo con el personal de servicio en su propiedad y no creaba distancias con las personas. Repartía generosamente sus bienes, eligiendo para sí una vida humilde.

Quizá el retrato espiritual más fiel lo trazó el párroco de Pruchnik: Włodzimierz Szembek vivió en aquella parroquia durante 20 años. Durante todo ese tiempo fue generoso con los demás y exigente consigo mismo. Nadie se marchaba de su lado sin recibir ayuda; llevaba una vida muy sencilla. Apoyaba a congregaciones religiosas, orfanatos e instituciones educativas. Nunca dio motivo de escándalo a nadie: edificaba a todos con su paciencia, su amabilidad y, sobre todo, con su vida religiosa. Rezaba el breviario y últimamente recibía con frecuencia los sacramentos. Era muy respetado e incluso considerado un santo. Con el tiempo resultó que poco a poco estaba creciendo en él la vocación.

El itinerario salesiano

Para conocer la vida y la vocación salesiana, desde el 4 de febrero de 1928 fue aspirante en Oświęcim. Convencido de que ese era su camino, a finales de 1928 inició el noviciado en Czerwińsk nad Wisłą, que culminó con la profesión religiosa el 10 de agosto de 1929.

Tras los votos, realizó la llamada asistencia en Aleksandrów Kujawski. Después estudió teología en el seminario salesiano en Oświęcim y Cracovia donde el 3 de junio de 1934 recibió la ordenación sacerdotal de manos de su pariente, el príncipe - arzobispo Adam Stefan Sapieha.

Posteriormente trabajó en Cracovia como secretario inspectorial; luego en Kopiec, cerca de Częstochowa, donde, gracias a su formación agrícola, enseñó agronomía. Más tarde regresó a Cracovia, al seminario Mayor de la Sociedad Salesiana, donde se encargó de los asuntos económicos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo sorprendió en Skawa.

Detención

El 9 de julio de 1942, unos agentes de la Gestapo irrumpieron en la casa salesiana de Skawa con la intención de llevarse al superior de la comunidad, don Walenty Kozak, de 72 años, quien iba a ser tomado como rehén en lugar de un aspirante que se había huido. Don Włodzimierz se puso en su defensa y dijo que se lo llevaran a él en vez de don Walenty, argumentando que, como superior, este debía quedarse.

La escena recuerda a la conocida historia del padre Maximiliano M. Kolbe. Sin embargo, en esta ocasión el desenlace fue distinto: se llevaron a ambos salesianos. Afortunadamente, don Walenty fue liberado después de dos semanas. El gesto heroico de don Szembek no pasó desapercibido.

Martirio y muerte

Don Włodzimierz Szembek fue encarcelado primero en Nowy Targ y posteriormente trasladado a Zakopane, donde permaneció más de un mes. Allí lo ataban a un poste; sus verdugos lo golpeaban, se burlaban de él y lo vejaban, llegando a romperle las costillas. Lo mantenían en una celda de hormigón, húmeda y fría, sin colchón ni manta, sometido a interrogatorios constantes y a torturas.

Un compañero de prisión de aquel tiempo afirmaba que el padre Włodzimierz regresaba de los interrogatorios sereno, sin tristeza ni miedo, sin odio ni insultos hacia sus enemigos. Más aún, pedía rezar por los verdugos, porque así actuó Cristo. Sin embargo, en este punto, los demás presos no lograban estar de acuerdo con don Włodzimierz Szembek.

Posteriormente lo trasladaron de Zakopane a Tarnów y, más tarde, a Auschwitz - con las articulaciones de los hombros dislocadas, las costillas fracturadas y gangrena en una pierna. En el campo fue destinado a trabajos forzados, concretamente a arrastrar un rodillo para apisonar el terreno del campo.

Agotado, extenuado, golpeado y torturado, falleció el 18 de septiembre de 1942. Llevaba el número de prisionero 60019.

Proceso de beatificación

Don Włodzimierz Szembek es uno de los 122 Siervos de Dios para los cuales, el 17 de septiembre de 2003, se inició el segundo proceso de beatificación del segundo grupo de mártires polacos de la época de la Segunda Guerra Mundial. El 24 de mayo de 2011, en Pelplin, concluyó la fase diocesana, y toda la documentación fue enviada a la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

La Positio fue presentada el 21 de julio de 2022. Su relator fue el padre Szczepan Tadeusz Praśkiewicz, OCD. El postulador de la causa es don Pierluigi Cameroni, Postulador General para las Causas de Canonización de la Familia Salesiana, quien colabora con la Dra. Mariafrancesca Oggianu.

El martes, 28 de marzo de 2023, los consultores históricos del Dicasterio para las Causas de los Santos emitieron un dictamen positivo sobre la Positio suppletiva super martyrio de don Jan Świerc y ocho compañeros, sacerdotes de la Sociedad de San Francisco de Sales, asesinados in odium fidei en los campos de exterminio alemanes en los años 1941-1942.

El Papa León XIV, el 24 de octubre de 2025, ordenó la publicación del Decreto sobre el martirio y su inclusión en las actas del Dicasterio para las Causas de los Santos.