(ANS – Cracovia) – Don Ludwik Mroczek nació en Kęty el 11 de agosto de 1905, en la familia de Franciszek Mroczek y Maria, de soltera Jura. Su padre murió cuando Ludwik tenía diez años. La madre tuvo que asumir el peso de mantener y educar a once hijos. Maria, por diversos asuntos, con frecuencia iba a Oświęcim , donde tuvo la oportunidad de conocer a los salesianos que trabajaban allí. Tras terminar la escuela en Kęty en 1917, la madre decidió confiar a su hijo menor al cuidado de los salesianos.
El itinerario salesiano
Cuatro años más tarde fue admitido en el noviciado de la Congregación Salesiana en Klecza Dolna y, al concluirlo, el 7 de agosto de 1922 emitió su primera profesión religiosa. Realizó los estudios de filosofía en Cracovia y posteriormente se trasladó a Kielce para realizar su práctica pedagógica, la llamada asistencia y, al año siguiente, a Oświęcim, donde emitió los votos perpetuos el 14 de julio de 1928.
Entre 1928 y 1933 estudió teología en el Seminario Mayor Diocesano de Przemyśl, donde también recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1933 de manos del obispo Franciszek Barda. Tras su primera misa y un banquete organizado con gran solemnidad por la gente de su localidad natal, que le tenía un profundo afecto, se entregó con gran entusiasmo al trabajo con los jóvenes en las obras salesianas. Después de su ordenación trabajó en Oświęcim, Leópolis (Lviv), Przemyśl, Skawa y de nuevo en Przemyśl.
Los jóvenes le tenían un cariño especial: era un educador entregado de todo corazón y los acompañaba incansablemente en en sus actividades. Sabía atraerlos al confesionario y a la Mesa del Señor de una manera muy particular.
Durante la guerra, el orfanato de Przemyśl sufrió graves daños y los muchachos fueron dispersados. Don Mroczek fue entonces destinado al trabajo pastoral en Częstochowa, donde se les había encomendado a los salesianos la organización de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Stradom. Un año después llegó a Cracovia, a la llamada «Łosiówka», el seminario salesiano, donde se dedicó a impartir catequesis en las escuelas cercanas.
Detención
El 22 de mayo de 1941, en la solemnidad de la Ascensión del Señor, mientras don Ludwik celebraba la Santa Misa en la capilla del seminario, la Gestapo llegó para arrestarlo. Cuando los agentes entraron en la capilla y lo vieron celebrando, se retiraron a la sacristía y lo esperaron allí, revisando, entretanto, su habitación.
Como motivo de la detención se indicó que pertenecía a una organización militar y que apoyaba las acciones del Ejército Polaco en el territorio del Gobierno General (territorios de ocupación alemana). Era una acusación inventada, pues don Ludwik, aparte de su trabajo con los jóvenes y en el confesionario, no se dedicaba a ninguna otra actividad. Algunas fuentes señalan que, entre 1939 y 1940, don Ludwik estuvo implicado en la actividad de la organización clandestina polaca (Unión de Lucha Armada) como correo de la prensa subterránea en la ruta Przemyśl–Lviv, así como jefe de una unidad conspirativa de los Scouts (Szare Szeregi, lit. Rangos Grises)— en la zona de Przemyśl Zasanie.
Un mes más tarde, junto con otros once hermanos, fue trasladado desde la prisión de Montelupich al campo de concentración de Auschwitz, donde, el 27 de junio de 1941, fue testigo presencial del martirio de cuatro de sus compañeros.
Martirio y muerte
Don Ludwik sobrevivió aquel día de dura prueba en el campo y permaneció con vida, pero, brutalmente golpeado, sufrió terribles tormentos. Las heridas de las palizas no cicatrizaban: se inflamaban y la infección se extendía poco a poco por todo su organismo. Por soportar el sufrimiento del campo de una forma tan heroica, llegó a ser llamado «titán del sufrimiento». He aquí algunos fragmentos del testimonio de un testigo presencial:
Por las noches visitaba a don Ludwik. Las conversaciones con él eran reconfortantes. No filosofaba. Con su fe sencilla, expresada con palabras simples, ganaba y tranquilizaba al oyente. En todo sabía señalar el propósito de Dios. Su sencillez y su bondad calmaban a otros, incluso en medio de aquel mar de ira, odio, amargura y sufrimiento que lo rodeaba. Le tomamos un gran cariño.
Una tarde, don Ludwik confesó que la herida no cicatrizaba y que, lo que era peor, tenía el muslo derecho hinchado y dolorido. Fui a ver al doctor Turschmid, quien prometió examinarlo. Al día siguiente detectó una acumulación de pus en el muslo derecho. De nuevo anestesia y una intervención quirúrgica. El sufrimiento aumentaba. Un día, el cirujano descubrió pus en el brazo derecho. Otra vez anestesia y operación. Y a los pocos días, pus en el brazo izquierdo. (…) Todo su cuerpo estaba lleno de pus. El doctor Turschmid y el doctor Zabłocki, con gran cuidado, aunque sin muchas esperanzas, limpiaban las profundas heridas, las desinfectaban con agua oxigenada, le ponían algún ersatz (medicamento sustituto) y las vendaban con cuidado —lamentablemente solo con papel. Tras cada intervención, don Ludwik parecía una momia egipcia, vendado desde los tobillos hasta el cuello…
—¿Y cuánto tiempo más seguirá sufriendo? —pregunté, sin esperar respuesta. Él pensó un momento y dijo: Ya hay pus en el bajo vientre. Creo que de tres horas a tres días…
Aquella noche, después de apagar la luz, un gran número de sombras de prisioneros se movían alrededor de la litera de don Ludwik. Por toda la sala se oían los gemidos. Muchos murieron esa noche. Por la mañana, cuando los primeros rayos de la luz invernal intentaban atravesar el cristal helado de las ventanas de aquella sala de pesadilla, los ojos de don Ludwik ya no se abrieron. Su rostro estaba lleno de luz y serenidad. Fin del testimonio.
DonLudwik Mroczek murió el 5 de enero de 1942, a los 36 años de edad, con 19 años de vida religiosa y 8 de sacerdocio. Llevaba el número de prisionero 17340.
Proceso de beatificación
El padre Ludwik Mroczek es uno de los ciento veintidós siervos de Dios para los cuales, el 17 de septiembre de 2003, se inició el segundo proceso de beatificación del segundo grupo de los mártires polacos de la Segunda Guerra Mundial. El 24 de mayo de 2011, en Pelplin, concluyó la fase diocesana y toda la documentación fue enviada al Dicasterio de las Causas de los Santos en Roma.
La Positio fue entregada el 21 de julio de 2022 y el relator fue el padre Szczepan Tadeusz Praśkiewicz OCD. El postulador de la causa es el padre Pierluigi Cameroni, postulador general para las Causas de Canonización de la Familia Salesiana, quien colabora con la doctora Mariafrancesca Oggianu.
El martes 28 de marzo de 2023, los consultores históricos del Dicasterio de las Causas de los Santos expresaron parecer positivo sobre la Positio suppletiva super martyrio del padre Jan Świerc y de sus ocho compañeros, sacerdotes de la Sociedad de San Francisco de Sales, asesinados in odium fidei en los campos de exterminio alemanes en los años 1941–1942. El 24 de octubre de 2025 el papa León XIV ordenó la publicación del Decreto sobre el martirio y su inclusión en los actos del Dicasterio de las Causas de los Santos.