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Beatificada el 3 de septiembre de 1988 Laura del
Carmen Vicuña Pino nació en Santiago (Chile) en el 1891.
Muerto el padre de improviso, la madre se refugió con las dos
hijas en Argentina. Después de haber intuido que la madre vivía en una situación de pecado, se ofreció al Señor por su conversión. Su primer biógrafo, Don Crestanello, señala: "Laura sufría en el secreto de su corazón. Un día decidió ofrecer su vida y aceptar con gusto la muerte, a cambio de la salvación de su madre. Me rogó que bendijera su ardiente deseo. Yo estuve perplejo largo tiempo". Acentuó la ascesis y, con el consentimiento del confesor, abrazó con votos los consejos evangélicos. Debilitada por los sacrificios y la enfermedad, murió en Junín de los Andes (Argentina) el 22 de enero de 1904, a la edad de 13 años. En la última noche dijo: "¡Mamá, yo muero!. Lo he pedido a Jesús desde hace tiempo ofreciéndole mi vida por ti, para obtener tu retorno a Dios... Mamá, antes de mi muerte ¿no tendré la alegría de verte arrepentida?". En el día del funeral de Laura la madre vuelve a los sacramentos e inicia una nueva vida. Sus restos están en la Capilla de las Hijas de Mª Auxiliadora en Bahía Blanca (Argentina). El 3 de
septiembre de 1988, en la Colina de las Bienaventuranzas Juveniles,
con la presencia de miles de jóvenes, el Papa Juan Pablo II la
beatificó y la propuso a los jóvenes como modelo de coherencia
evangélica llevada hasta la entrega del don de la vida, por una
misión de salvación.
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