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Ciudadela Don Bosco Soyapango, El Salvador. Desde 1976. |
Comunidad salesiana de Ciudadela Don Bosco.
Zaida Navarrete En un día ordinario alrededor de nueve mil personas acuden a este proyecto para aprender, congregarse, jugar o simplemente para respirar en un espacio seguro y acogedor, experiencias difíciles de encontrar en Soyapango. Este municipio está ubicado en la zona central de El Salvador, con una población de 290.412 personas, lugar populoso, considerado la cuarta ciudad más poblada del país. Esta zona se encuentra afectada por la actividad de grupos delictivos organizados, que ejercen actividades como robos a mano armada, hurtos, tráfico, venta y distribución de drogas. Al menos 50 mil habitantes de clase baja y media baja son golpeados por la dureza de la inmigración y el calvario social de las maras, tema que lo ha convertido en un icono de violencia. El comienzo Son alrededor de 4 mil 600 jóvenes quienes, entre la Universidad y el Colegio, se acogen a la sombra de Don Bosco. La Ciudadela Don Bosco es así un auténtico polo de desarrollo educativo y social. Soyapango es una zona dura, pero los salesianos han logrado tener una influencia en el 65% de los jóvenes del lugar. Actualmente el colegio se ha vuelto atractivo gracias a que es el segundo centro del país en contar con el Programa Lineal de Estudios Tecnológicos, PILET, el cual integra educación media con estudios tecnológicos, lo que otorga una herramienta valiosa para los jóvenes. Ciudadela Don Bosco ofrece también un Centro de Formación Profesional, en el que se imparten cursos de diversas áreas como inglés y computación, opción ideal para quienes no pueden costear una carrera universitaria, pero desean capacitarse. En El Salvador son 16 mil 500 ex alumnos que han sido formados dentro de esta ciudad como buenos cristianos y honrados ciudadanos, bases fundamentales de la educación de Don Bosco. Espiritualidad salesiana La iglesia parroquial de la Ciudadela Don Bosco congrega alrededor de 20 mil feligreses de 16 barrios que acuden cada domingo a reconfortarse con la Palabra y la Eucaristía. Una evangelización en redes familiares va afianzando la maduración de esa población sencilla y acogedora.
Los destinatarios preferenciales de la obra salesiana son los jóvenes más pobres y necesitados, que se reúnen en los extensos campos de juego del Oratorio. Cada fin de semana acuden alrededor de 60 equipos de fútbol, divididos en ramas de acuerdo a la edad. El trato es recibir formación en valores y experiencias religiosas antes de cada partido. La recompensa es diversión sana en un ambiente seguro, donde son aceptados sin importar su condición social o religión. Esta obra, también ofrece opciones para unirse al carisma salesiano ya sea por medio de la Asociación de Damas Salesianas (ADMAS), Cooperadores Salesianos (CCSS), grupos juveniles (MJS) y la Asociación de ex alumnos. En conjunto suman unas 600 personas, que han optado por adherirse a la espiritualidad salesiana. |
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