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Ciudad de los Niños |
Comunidad salesiana de Ciudad de los Niños. La acompañan tres niños. Heriberto Herrera En el año 1982 el gobierno de El Salvador confió a los salesianos la gestión de la Ciudad de los Niños, un internado que acogía a niños y jóvenes provenientes de ambientes familiares conflictivos. Era un reto, ya que no se había trabajado hasta entonces con ese tipo de jóvenes. La obra está ubicada en las afueras de la ciudad de Santa Ana, a 60 kms. al oeste de la capital salvadoreña. Los inicios fueron difíciles, ya que había carencias en casi todos los niveles: instalaciones inadecuadas, pobre oferta educativa, pobreza denigrante. Los salesianos asumieron la tarea con ánimo resuelto. El primer gran aporte fue el Sistema Preventivo basado en razón, religión y cariño. Es el camino seguro para llegar al corazón de los educandos. Se trataba de crear un clima de familia y un ambiente distendido. El esfuerzo no fue fácil, ya que los salesianos no han tenido la posibilidad de escoger a sus colaboradores, pues la mayoría de éstos dependen directamente del gobierno. Había que crear estructuras apropiadas para que los internos pudieran vivir una vida digna. Con ayudas providenciales comenzaron a surgir talleres, dormitorios, campos de juego, la capilla y muchos ambientes más para canalizar educativamente estas vidas mermadas por la pobreza extrema y experiencias personales dolorosas. La obra fue providencial cuando se trató de atender a las víctimas de la guerra civil. Entonces la Ciudad de los Niños estaba poblada de jóvenes con graves traumas vividos en la crudeza del conflicto armado. Actualmente hay 227 jóvenes internos en edades comprendidas entre los 12 y 17 años y 500 externos con edades ente 5 y 17 años. El perfil común de un alumno interno está determinado por provenir de ambiente muy pobre, de una familia destrozada, escapando de pandillas. Todos acuden a la Ciudad de los Niños por opción personal o familiar. Esta obra salesiana ofrece a sus jóvenes una propuesta educativa que cubre la educación básica hasta noveno grado. Además de la enseñanza escolar tradicional, el centro tiene una generosa oferta en educación técnica básica para los grados superiores: mecánica general, soldadura, carpintería, electricidad, electrónica, zapatería, sastrería, mecánica automotriz y máquina industrial de maquila. El gobierno asume el pago de los sueldos, de la alimentación y de la electricidad. El aseo de la obra está en manos de los internos. El resto de los gastos queda cubierto con donaciones particulares puntuales. Los salesianos estimulan a los jóvenes ofreciéndoles becas a los mejores para que continúen su formación en bachillerato y en la universidad. La deserción escolar es poca, a pesar del ambiente de puertas abiertas y de las exigencias de estudio y trabajo. Esta presencia salesiana goza de enorme simpatía en la ciudad, y son muchas las personas que de diversas formas ofrecen su ayuda para sostenerla. |
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