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De Bilbao a Santa Ana |
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María Ulibarri Osés, junto a Dominic Lion y Chris Mitchell, son voluntarios en la Ciudad de los Niños en Santa Ana, El Salvador María Ulibarri Osés, de 25 años, es psicóloga. Ha venido desde Bilbao, en el País Vasco, hasta Santa Ana, El Salvador, para prestar un servicio voluntario a los internos de la Ciudad de los Niños durante diez meses. Está a mitad de camino en su servicio, pero se anima a trazar un balance de lo realizado. Ofrece su conocimiento profesional a los 200 niños internos de esta obra salesiana. Vaya que lo necesitan. Están los hiperactivos con déficit de atención. Otros provienen de familias desestructuradas y arrastran traumas dolorosos. Algunos han sido víctimas de abusos sexuales o maltratos físicos. En general, estos niños son proclives a la agresión, debido al ambiente de miedo en que han crecido. María no se arredra ante esta descomunal tarea. Descubre en estos niños una fuerte motivación, gran energía y vitalidad, y una disposición tenaz por cambiar. La pobreza generalizada del país no la abruma, ya que se trata de una pobreza digna, no abyecta. En cambio, ve con alarma el ambiente machista dominante en la sociedad salvadoreña. Percibe una cierta melancolía generalizada y pasividad. Por eso, cree en la necesidad de cultivar la esperanza. María está empapada de espíritu salesiano. Casi todo su estudio básico lo realizó en un colegio salesiano. Participó con intensidad en el oratorio y centro juvenil de su ciudad, llegando a ser monitora de grupos juveniles. Se enroló en la ONG salesiana Jóvenes y Desarrollo, colaborando en sus actividades. Contagiada por otros jóvenes que regresaban de experiencias de servicio en diversas partes del mundo, decidió probar. Y está feliz de encontrarse rodeada de esta pequeña multitud de niños que la quieren como a una hermana mayor. Dominic y Chris Dominic Lion y Chris Mitchell, ambos de 18 años, son exalumnos salesianos de Farnborough, cerca de Londres. Altos y robustos, no parecen coetáneos de los alumnos mayores de la Ciudad de los Niños. Terminaron su bachillerato y decidieron prestar un servicio de voluntariado de tres meses. De la mañana a la tarde se ocupan en enseñar inglés a esta población juvenil ávida de aprender. Pero hay un buen margen de tiempo para jugar futbol con los internos. Y si sobra tiempo, pues a matarlo conviviendo con los muchachos. Les costó adaptarse a este mundo tan diferente al de su tranquila ciudad de origen. Les impactó descubrir armas por todos lados, pues en su mundo inglés no habían visto una sola. Se enorgullecen de ser amigos de todos los muchachos de la Ciudad de los Niños. Llegaron a esta obra salesiana gracias a BOVA, una ONG salesiana inglesa que coordina el servicio de voluntariado en el tercer mundo. Les gustaría volver, pero deben regresar a su ordenado mundo inglés para comenzar los estudios de universidad. |
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