Un inmenso abismo

 

Había un hombre rico, que vestía de púrpura y lino y todos los días hacía espléndidos banquetes.

Echado a la puerta del rico había un pobre cubierto de llagas llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico y hasta los perros iban a lamerle sus heridas.

Murió el pobre y los ángeles lo llevaron junto a Abrahán. Murió también el rico y lo sepultaron.

Estando en el lugar de los muertos, en medio de tormentos, alzó la vista y divisó a Abrahán y a Lázaro a su lado.

Lo llamó y le dijo:

-Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua, pues me torturan estas llamas.

Respondió Abrahán:

-Hijo, recuerda que en vida recibiste bienes y Lázaro por su parte desgracias. Ahora él es consolado y tú atormentado.

Además, entre ustedes y nosotros se abre un inmenso abismo; de modo que, aunque se quiera, no se puede atravesar desde aquí hasta ustedes ni pasar desde allí hasta nosotros.


boletinsalesiano.info
es una publicación del Boletín Salesiano DON BOSCO EN CENTROAMÉRICA.
Dirección: Final Av. Manuel Gallardo Norte, Apartado 29, Santa Tecla. El Salvador,
Teléfono (503) 2228-6375, Fax (503) 2228-6327
Correo electrónico: boletinsalesiano.cam@gmail.com