Sean Devereux



Sean, nacido en 1963 en Yateley en Gran Bretaña, fue alumno del colegio salesiano de Farnborough desde 1975 a 1982.

Después de graduarse en geografía y educación física en Birmingham y sacar el master en Exeter, fue nombrado profesor en la escuela salesiana de Chertsey, Surrey, en 1986. En esos años fue miembro entusiasta y activo de los Cooperadores salesianos y de los Exalumnos.

Tomó parte en muchas actividades juveniles en Gran Bretaña y en el exterior. En un viaje para participar a la consulta mundial de los Jóvenes Exalumnos, encontró a Juan Pablo II en Roma. Después de ese encuentro tomó una decisión importante: irse a África como voluntario laico donde los salesianos en Liberia. Llevó a la práctica su sueño en febrero de 1989, yendo a la misión salesiana de Tappita, donde entró a prestar servicio en la Saint Francis School. Cuando la escuela cerró por haber estallado la guerra civil en 1990, Sean comenzó a trabajar con la ONU, siempre como voluntario, coordinando la repartición de alimentos: primero en las zonas más alejadas de Liberia, después entre los refugiados liberianos en Guinea. La gran elección de su vida estaba hecha: se encontraba en una de las naciones más pobres de África para ayudar a niños y jóvenes, lo seguiría haciendo hasta terminar el contrato que lo ligaba a la ONU.

La oposición a la guerra le creó problemas con los rebeldes, que en una ocasión lo maltrataron duramente. Cuando en 1992 volvió a su tierra, pasó a trabajar en UNICEF que, en septiembre de 1992, lo envió a Kismayo, en Somalia, 250 kilómetros al sur de Mogadiscio. Una carta suya, fechada 15 de noviembre, pinta con colores dramáticos la triste situación del país: “Sin duda habrán visto en la televisión las imágenes horribles de los niños que mueren de hambre. Es una triste realidad que ha sido creada por la avidez de los hombres y no por desastres naturales… Mi vida está hecha de altibajos. Estoy frustrado y me dan náuseas cuando tengo que tratar con las autoridades, los guardias y los contratistas. Al contrario, todo cambia cuando tengo la suerte de trabajar en el campo y ver lo bien que están funcionando los centros de nutrición y los puestos de salud, cuando entro en contacto con la cara más limpia de la humanidad”. El papá atestigua: “Sean encontraba horrible tener que llevar ayuda a los hambrientos de África luchando contra todo y contra todos”.

Hablaba con absoluta franqueza de la anarquía de un país donde la gente sufría tanto y de la insensibilidad que lo rodeaba; denunciaba la corrupción de los jefes y el egoísmo aprovechador. ¡Esto puede haberle costado la vida! El ataque asesino en el puerto de Kismaayo, (el 3 de enero de 1993, después de haber rehusado la escolta armada que en ese país era casi obligatoria: no había escondido jamás su desdén por la guerra y por los señores de la guerra que de ella sacaban provecho) puso fin a una vida de valiente ideal. Cuando le hablaban de los peligros y riesgos de su trabajo, la respuesta era siempre la misma: “Hasta cuando mi corazón logre latir, debo hacer lo que pienso poder hacer, ayudar a quienes son menos afortunados que yo”.

¡Sean, el hombre de la sonrisa luminosa, de la valentía, de la constancia, de la coherencia, ha entregado su vida trabajando para aumentar las perspectivas y las posibilidades de la gente, para darles nuevamente dignidad y esperanza!


boletinsalesiano.info
es una publicación del Boletín Salesiano DON BOSCO EN CENTROAMÉRICA.
Dirección: Final Av. Manuel Gallardo Norte, Apartado 29, Santa Tecla. El Salvador,
Teléfono (503) 2228-6375, Fax (503) 2228-6327
Correo electrónico: herrerah@gmail.com