Bronislao
afrontó el
hambre, la pobreza y las persecuciones, encontradas en la escuela a
causa de sus ideales cristianos, siempre con espíritu de fe
Logró, sin embargo, superarla pronto recobrando serenidad y
paz interior.
El joven Bronislao, conseguido el diploma de licenciatura y sintiéndose
llamado por Dios al sacerdocio, en 1863, entró en el Seminario Mayor
de Przemy?l. Al acabar los estudios, fue ordenado sacerdote el 15 de septiembre
de 1867. Después de seis años de trabajo pastoral, con el
deseo de prepararse aún más para trabajar con la juventud,
estudió durante dos años pedagogía, filosofía
e historia en la Universidad de Leópolis y de Cracovia. En 1875
fue nombrado párroco en Gac y en 1877 en Blazowa. En 1882 le fue
confiada la enseñanza de teología pastoral en el Seminario
Mayor de Przemy?l
Se dedicó intensamente a la enseñanza del catecismo y al
apostolado entre los presos; le gustaba estar con la gente, especialmente
si eran pobres. Se sentía atraído por los niños marginados
que sufrían todo tipo de pobreza. Por ellos quiso estudiar pedagogía
para poderlos ayudar de la mejor manera posible a salvar su alma.
La Providencia lo llevó a desear ardientemente entrar en un Instituto
religioso dedicado al cuidado de la juventud. Así pues, partió para
Italia, donde quedó fascinado por la espiritualidad de Don Bosco
que, sin saberlo, llevaba ya en su corazón. Pidió y obtuvo
formar parte de la Congregación salesiana y en 1887 emitió los
votos perpetuos en manos de Don Bosco. Tuvo así la fortuna de escuchar
las recomendaciones del santo y de asimilar directamente su espíritu.
Como salesiano desarrolló diversos encargos confiados por sus Superiores
y trató de realizarlos con dedicación y celo. Debido a la
austeridad de vida y a la diversidad del clima, en 1889 P. Bronislao enfermó gravemente
de tisis, estando al borde de la muerte. Recuperado de la enfermedad, transcurrió la
convalecencia, siempre en Italia, hasta que, el 23 de marzo de 1892, con
el permiso de sus Superiores, regresó a Polonia donde asume el encargo
de párroco de Miejsce Piastowe, en la diócesis de origen
Przemy?l.
Además de la actividad parroquial ordinaria, Padre Bronislao Markiewicz
se dedicó, en el espíritu de San Juan Bosco, a la formación
de la juventud pobre y huérfana. Para ella abrió en Miejsce
Piastowe un Instituto, en el que ofrecía a sus educandos tanto ayuda
material como espiritual, preparándolos para la vida con la formación
profesional en las escuelas abiertas en el mismo Instituto.
Para responder de la mayor manera posible a las exigencias concretas de
la mísera Galizia, Bronislao sintió la necesidad de vivir
con mayor radicalidad los principios de Don Bosco y, habiéndose
aconsejado con sus colaboradores, decide fundar en 1897, con tal objetivo,
dos nuevas Congregaciones religiosas basadas en la espiritualidad de San
Juan Bosco, adaptando sus reglas a lo específico del propio carisma.
Recibido
nuevamente entre el clero de la diócesis de Przemy?l
Padre Markiewicz continuó la actividad de párroco y de
director del Instituto (Sociedad) al que puso por nombre Templanza y
trabajo (erigido en 1898), tratando de obtener su aprobación como
Congregación religiosa, bajo la protección de San Miguel
Arcángel, con una rama masculina y otra femenina. La aprobación
fue concedida sólo algún año después de su
muerte: en 1921 a la rama masculina y en 1928 a la femenina.
Padre Bronislao continuó, siempre con la aprobación y la
bendición del Obispo su actividad de formador de los jóvenes
y de muchachos huérfanos y abandonados, sirviéndose de
la ayuda de colaboradores a cuya preparación y formación
contribuyó él mismo constantemente. Ya en Miejsce Piastowe
había ofrecido casa y formación a centenares de muchachos
dándose a ellos enteramente. Deseoso de hacer aún más
en su favor, en el mes de agosto de 1903, P. Markiewicz abrió una
nueva casa en Pawlikowice, cerca de Cracovia, donde encontraron casa
y posibilidades de formación espiritual y profesional más
de 400 huérfanos.
También el Padre Bronislao, al igual que Don Bosco, recomendaba
a sus hijos y a los jóvenes que encontraba, una gran devoción
a la Eucaristía y a la Virgen, además de a San Miguel,
a quien señalaba como protector en la lucha cotidiana contra el
mal. La unión a Cristo crucificado y la virtud de la templanza
caracterizaron su actividad apostólica a favor del prójimo.?
Su mayor preocupación era la educación de los niños
que habían sido privados del calor de una familia y que vagaban
por las calles, se alimentaban de las sobras y dormían acurrucados
en algún umbral cubiertos sólo por el rocío de la
noche. Estos pequeños no tenían ejemplos que les mostraran
el camino de la fe y recorrían la vida en malas compañías,
descreídos de todo y de todos, y acostumbrados a hacer su voluntad,
y Markiewicz quiso ser para ellos un tierno padre.
Insistía que los padres deben educar a sus hijos con el ejemplo,
pues si ellos frecuentan los sacramentos, rezan, viven piadosamente y
practican la fe, irán inculcando en los pequeños esos mismos
hábitos. Así como los niños balbucean el nombre
de papá y mamá, así también deberán
balbucear los santos nombres de Jesús y de María, aprender
la señal de la cruz; rezar las oraciones; ofrecerle a Dios toda
buena obra; pedir su protección; por la noche hacer examen de
conciencia y por la mañana agradecer al Todopoderoso por el nuevo
día.
La dedicación total a los muchachos, la abnegación heroica
de sí mismo, el trabajo enorme por realizar, llegaron a consumir
bien pronto las fuerzas de Padre Markiewicz minando su salud, ya muy
comprometida por las molestias sufridas en Italia. Todo ello le condujo
rápidamente al final de su peregrinación terrena, murió en
Miejsce Piestowe el 29 de enero de 1912.
Nueve años después de su muerte, la sociedad, en sus ramas
masculina y femenina, fue reconocida por la Iglesia dando origen a dos
Congregaciones constituidas bajo la protección del Arcángel
San Miguel. Sus miembros tomaron el nombre de Micaelitas.
Bronislao Markiewic, fue beatificado el 19 de junio de 2005.
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