Más niños cruzan solos la frontera
Mariusa Reyes
BBC MUNDO, México
El número
de niños solos e indocumentados que intentan cruzar la frontera de
México hacia Estados Unidos, para reunirse con sus padres y otros
familiares, está aumentando de forma dramática.
UNICEF
y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) acaban
de publicar un informe conjunto en el que señalan que estos niños,
niñas y adolescentes, cuyas edades varían de los cinco a los
quince años o un poco más, se enfrentan a situaciones de discriminación,
maltrato, explotación laboral y, en muchas casos, explotación
sexual. |
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El estudio fue realizado por UNICEF y el DIF en once ciudades fronterizas
que forman parte del «Programa Interinstitucional de Atención
a Menores Fronterizos». Estas once localidades incluyen Tijuana,
Mexicali, Ojinaga, Ciudad Juárez, Ciudad Acuña, Piedras
Negras, Nogales, Agua Prieta, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.
En entrevista exclusiva con BBC Mundo, la representante de UNICEF en México,
Yoriko Yasukawa, dijo que a pesar de que el tema de la niñez emigrante
no es nuevo, sí lo es el aumento en el número de niños
que se arriesgan a cruzar la frontera.
«Según el Instituto Nacional de Migración de México
-dice Yasukawa- entre enero y junio de 2005 se repatriaron un total de
26.330 niños. De esa cifra, 14.000 eran niños que intentaban
emigrar solos. En todo el año de 2004, se repatriaron 39.690 niños».
Según comentó la representante de UNICEF, en la mayoría
de los casos lo que ocurre es que los padres de estos niños emigrantes
se van primero a Estados Unidos a buscar trabajo y establecerse, y luego
mandan a buscar a sus hijos».
En casi la totalidad de los casos, los padres pagan a los llamados «polleros»
o traficantes de emigrantes hasta US$2.000 o más para que sus hijos
crucen la frontera.
Pero no todos los niños corren con la suerte de poder reunirse
con sus familiares. Muchos son descubiertos por las autoridades y son
llevados a albergues especiales, y luego deportados.
«En algunos casos el proceso no cumple con los horarios establecidos,
lo que ocasiona que los niños y niñas son repatriados incluso
a altas horas de la noche, lo que a su vez, hace que no se respeten sus
derechos», señaló Yoriko Yasukawa.
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