Algunas
reglas sobre las reglas El problema de los padres son los hijos adolescentes, que salen no se sabe con quién, pasan la noche no se sabe dónde, vuelven no se sabe cuándo y a veces, hasta no regresan... DE LA VIDA DIARIA... Sé que hay padres que igualmente pueden dormir, agobiados quizás por la jornada de trabajo. |
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Pero sé también que hay padres que no pueden dormir y se quedan con los ojos abiertos, en la oscuridad de su dormitorio, esperando ese bendito rumor, esa llave que finalmente gira en la cerradura de la puerta. ¡Llegaron! Es casi de día, la noche ha pasado, ¡y los hijos están en casa!... Pero, me pregunto qué vida es ésta, cuánto tendrá que durar, hasta cuándo nosotros padres podremos resistir sin caer en la locura. Porque después vienen los líos de nunca acabar, las caras largas, las prédicas, los llantos, las amenazas... ¿En qué nos hemos equivocado? ¿Por qué los hijos retribuyen así nuestro esfuerzo de darles lo que nosotros mismos no tuvimos? Les dimos confianza, respeto y libertad. Pero nos han cambiado la confianza por el desinterés y la indiferencia, nos han faltado el respeto, nos han puesto al servicio de todas sus necesidades y han transformado la libertad en egoísmo al estado puro. Nada ni nadie está antes que ellos. No hay más deberes, sino sólo derechos. La familia, los sentimientos, el corazón, no cuentan... Como educadores, ¡hemos fallado!». REGLAS
SÍ, REGLAS NO? Es imposible educar un hijo sin hacerle sentir las obligaciones que tiene en relación con su familia. El niño va formando esta conciencia con el ejemplo de sus padres y el clima de familia, pero también con la ayuda de algunas reglas que son como el soporte que sostiene a quien tiene que crecer. Las reglas son memoria y también son presencia afectuosa de los padres, cuando éstos están físicamente lejos. Tienen que darse a conocer a los hijos desde el año cero. No se puede comenzar a los doce años... |
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¿MUCHAS
O POCAS? |
![]() Foto: BSCAM |
LAS
COSAS CLARAS... NO
ES LO MISMO CUMPLIR O NO CUMPLIR Los adolescentes sienten con pasión el asunto de la justicia. Confrontan los valores, la moral, la lógica y la razón. Y cuando entienden que su sentido de justicia es violado, reaccionan con pasión. Si el padre corta una discusión, si decreta una norma arbitrariamente, si no quiere escuchar los reclamos de su hijo adolescente, el hijo se sentirá rechazado y reaccionará contra él. Cuando proponen las reglas, los padres tendrán que hacer el máximo esfuerzo para escuchar y tener en cuenta el sentido de justicia de los adolescentes. Si no reconocen que una norma es justa, muy seguramente se rebelarán, cuando llegue el momento de tener que cumplirla. Las normas tienen que tener siempre consecuencias. Es importante que las consecuencias sean coherentes y estén determinadas siempre antes de la norma sea violada. Tienen que ser impuestas con amor y hasta con una cierta «aceptación», de manera que el adolescente pueda decir tranquilamente a sus amigos: «Hoy no puedo salir: estoy comprometido en casa». |
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