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Confianza
en La Providencia
El 26 de octubre de 1871 salía don Pablo Álbera, acompañado
por dos clérigos, para la apertura de la casa de Marassi.
Fueron a despedirse de Don Bosco para oír, una vez más, una buena
palabra de sus labios y recibir su bendición. Le oyeron decir:
- Van, pues, a Génova a abrir un hospicio para los muchachos más
pobres y desamparados…!
- Pero, ¿con qué medios?, observó uno de ellos.
- No se preocupen de nada; el Padre Santo les envía su bendición;
confíen totalmente en Dios; Él proveerá. A su llegada se
encontrarán con quien les ha buscado alojamiento y allí comenzarán
su misión.
Don Pablo Álbera, que era el prefecto externo del Oratorio, había
reunido algunos dineros para los primeros gastos. Le preguntó don Bosco
si necesitaba algo.
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- No, don Bosco, muchas gracias; ya tengo quinientas liras.
- Amigo mío, no hace falta tanto dinero. ¿Es que no hay Providencia
en Génova? ¡Ve tranquilo, la Providencia pensará también
en ti, no temas!
Y sacando del cajón unas liras, las estrictamente necesarias para
el viaje, se las dio y le quitó las quinientas.
Memorias Biográficas, vol. X, 181
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