Amoris LaetitiaHasta el papa Francisco, los documentos oficiales del magisterio pontificio estaban redactados en un lenguaje tan preciso y teológicamente exacto que resultaban difíciles de leer a los no iniciados en las ciencias teológicas.

Ese lenguaje utilizado se justificaba por el afán de expresar los contenidos del magisterio de tal manera que no hubiera espacio para interpretaciones ambiguas o inexactas.

flor

El matrimonio es una comunidad de vida y de amor que pone el amor en el centro de la familia. El verdadero amor entre marido y mujer implica la entrega mutua, incluye e integra la dimensión sexual y la afectividad, conforme al designio divino.

El matrimonio es una vocación, en cuanto que es una respuesta al llamado específico a vivir el amor conyugal como signo imperfecto del amor entre Cristo y la Iglesia. Por lo tanto, la decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional.

RupturasLa historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza.

Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión.

RupturasViejas Heridas

Es comprensible que en las familias haya muchas crisis cuando alguno de sus miembros no ha madurado su manera de relacionarse, porque no ha sanado heridas de alguna etapa de su vida.

La propia infancia o la propia adolescencia mal vividas son caldo de cultivo para crisis personales que terminan afectando al matrimonio.

NoviosLa preparación de los que ya formalizaron un noviazgo, cuando la comunidad parroquial logra acompañarlos con un buen tiempo de anticipación, también debe darles la posibilidad de reconocer incompatibilidades o riesgos.

De este modo se puede llegar a advertir que no es razonable apostar por esa relación, para no exponerse a un fracaso previsible que tendrá consecuencias muy dolorosas.

Transmisión de la vidaEl matrimonio es en primer lugar una íntima comunidad conyugal de vida y amor, que constituye un bien para los mismos esposos, y la sexualidad está ordenada al amor conyugal del hombre y la mujer.

Por eso, también los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente.
No obstante, esta unión está ordenada a la generación por su propio carácter natural.

padreymadreRespetar la dignidad de un niño significa afirmar su necesidad y derecho natural a una madre y a un padre.

No se trata sólo del amor del padre y de la madre por separado, sino también del amor entre ellos, percibido como fuente de la propia existencia, como nido que acoge y como fundamento de la familia. De otro modo, el hijo parece reducirse a una posesión caprichosa.

dondeestanLa familia no puede renunciar a ser lugar de sostén, de acompañamiento, de guía, aunque deba reinventar sus métodos y encontrar nuevos recursos. Necesita plantearse a qué quiere exponer a sus hijos.

Para ello, no se debe dejar de preguntarse quiénes se ocupan de darles diversión y entretenimiento, quiénes entran en sus habitaciones a través de las pantallas, a quiénes los entregan para que los guíen en su tiempo libre.

hermanosLa relación entre los hermanos se profundiza con el paso del tiempo, y el vínculo de fraternidad que se forma en la familia entre los hijos, si se da en un clima de educación abierto a los demás, es una gran escuela de libertad y de paz.

En la familia, entre hermanos, se aprende la convivencia humana. Tal vez no siempre somos conscientes de ello, pero es precisamente la familia la que introduce la fraternidaden el mundo.

perdonPerdón

Si permitimos que un mal sentimiento penetre en nuestras entrañas, dejamos lugar a ese rencor que se añeja en el corazón.

Lo contrario es el perdón, un perdón que se fundamenta en una actitud positiva, que intenta comprender la debilidad ajena y trata de buscarle excusas a la otra persona, como Jesús cuando dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

educacionsexualExiste una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro.

Sin embargo, esa misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades, que también ellos se ven disuadidos de formar una familia.

RobertoyGracielaRoberto y Graciela se conocieron en un retiro familiar en el que Roberto era servidor. Él no recuerda este suceso, pero Graciela sí. Después se encontraron en un grupo juvenil salesiano y allí nació una fuerte amistad.

Fueron amigos cinco años hasta que coincidieron en la universidad. Allí la amistad se convirtió en amor. Fueron novios siete años y se casaron en julio de 2011. Ahora son padres de Benjamín, de dos años y nueve meses, y Cristi, de un año.