Foto: J.C. MendozaDesde temprano me sentí llamado a vivir este espíritu, pero "no en el seminario", sino inserto en el mundo, donde se necesita ser sal y luz. Este camino ha sido un regalo de Dios, para mí y para mi pequeña iglesia doméstica. Es la fuente que le da sentido a mi existencia.

He ido descubriendo la voluntad de Dios. He caído y me he levantado. Mi familia espiritual me sostiene y me ayuda a dar lo mejor a los jóvenes más pobres y a mi pueblo.

Vivo dedicado a mi trabajo en el hospital. Lucho por ser un buen padre y esposo. Me mantengo asociado a mis hermanos cooperadores. Presto mi servicio apostólico entre los jóvenes pobres del Centro de Capacitación Don Bosco.

tmfmasorpatyHace 25 años estaba realizando mi primer año de formación como aspirante con las Hijas de María Auxiliadora. Esa experiencia me cambió la vida. Mi sueño de estudiar ingeniería industrial ya no parecía tan importante como el deseo de servir a Dios a tiempo completo.

Nací  en una familia pequeña, donde mis hermanos y yo aprendimos a amar y respetar a Dios, donde nuestros padres nos enseñaron a hacer el bien y a luchar por nuestros sueños. Realicé mis estudios básicos en una escuela pública, donde si bien nunca se hablaba de Dios, era grande el acento en los valores, la disciplina, el compromiso de los maestros, sin olvidar a mis amigos y amigas.

Mi hermana y yo estudiamos el bachillerato en el Colegio María Auxiliadora, de San Salvador. Fue una experiencia que nos cambió la vida. Conocimos y gozamos de un ambiente donde la propuesta de valores era mucho más rica, consistente, juvenil e integral, donde la propuesta educativa venía de Dios y de nuestra fe.

Momentos de mi vida en que descubrí a Don Bosco:

1. En mi niñez, pues en la Iglesia de mi pueblo natal estaba la imagen de Don Bosco con dos niños, y eso nos atraía a los estudiantes. Al salir de la escuela, casi siempre pasábamos por Iglesia y nos acercábamos a la imagen de Don Bosco para pedirle que nos ayudara en los estudios.

2. Mi papá estudió en una casa salesiana y su estilo de educarnos fue el sistema preventivo, pues al conocerlo ahora adulta (Sistema Preventivo) me he dado cuenta que este era su estilo de educarnos. Siempre nos llevaba a la procesión de Don Bosco. No nos hablaba de Don Bosco, pero su testimonio y el gesto de llevarnos a la procesión fue su mayor enseñanza.

El acompañamiento se basa en la presencia del educador entre los jóvenes .::. Foto:C. GaitánEl hombre es parte de una red de relaciones, no opcionales o secundarias, entre ellas la que tiene con las otras personas, que es inmediatamente evidente y ocupa un puesto privilegiado.

Lo primero que la persona percibe no es el yo con sus potencialidades, sino la interdependencia con los otros que requieren ser aceptados en su realidad objetiva y reconocidos en su dignidad.

En esta óptica la responsabilidad aparece como capacidad de percibir signos que proceden de los otros y darles respuestas. Se trata de una llamada ética porque lleva consigo exigencias de responsabilidad y de compromiso. El hombre se despierta a la existencia personal cuando los otros dejan de ser vistos sólo como medios de los que servirse.

tmexalumvenancioA Don Bosco lo conocí cuando ingresé al Colegio Salesiano Don Bosco. Tenía 8 años y me quedaba fascinado viendo las diapositivas de la CCS sobre su vida, la cual admiraba mucho. También admiraba el testimonio de sencillez, amabilidad, amistad y fiel cumplimiento de los deberes de los salesianos de esa época. Quería ser como ellos.


Al final de mis estudios en el colegio y después de un buen tiempo de discernimiento sobre ser laico o no, opté por estudiar medicina (que me gusta muchísimo) e ingresé a la Asociación de Exalumnos.

Allí comenzó mi trabajo activo para ayudar a otros exalumnos a hacer fructificar la educación recibida. En el año 2000 fui invitado a trabajar por los jóvenes en los “Talleres de Varones” de Parroquia La Divina Providencia (actualmente “Centro de Formación Profesional Bartolomé Ambrosio”, a cargo de los Exalumnos).

BSCAMYo soy amado, soy necesario.
Dios tiene un proyecto conmigo en la totalidad de la historia; tiene un proyecto precisamente para mí.
Mi vida es importante y también necesaria.

El amor eterno me ha creado en profundidad y está esperándome.
Por tanto, este es el primer punto: conocer, tratar de conocer a Dios y así entender que la vida es un don, que es bueno vivir...

La vida se despliega como don, llamada y proyecto .::. Foto: O. BennethLa tendencia asociativa, la vida de grupo, la inspiración comunitaria fue una experiencia casi espontánea en la vida de Don Bosco. El asociacionismo juvenil es, por tanto, una exigencia indispensable en la propuesta educativa querida por Don Bosco.

Don Bosco estaba convencido de que un tanto por ciento elevado de los jóvenes que el Señor envía a nuestras casas tiene disposiciones favorables para seguir, si se les motiva y acompaña convenientemente, una vocación de compromiso especial.

Nuestros jóvenes, sobre todo los jóvenes animadores, tienen el derecho de recibir de nosotros un estímulo que los lleva a pensar en su vida y en su compromiso en clave vocacional; en su acompañamiento personal debemos proponer con claridad el interrogante vocacional y animar su respuesta generosa.

tmadmacarmenDescubrí a Don Bosco y a María Auxiliadora en los años 70’s y 80’s, cuando nacieron mis dos primeros hijos. Fue cuando le pedí a Dios que me diera la oportunidad  de inscribirlos en colegios salesianos  por la calidad que educación académica y espiritual de estos centros; ese deseo fue concedido también con mis otros dos hijos.


Fue mi oportunidad para ayudar en la Escuela de Padres del Instituto Salesiano San Miguel y en el oratorio del Instituto María Auxiliadora. Más tarde me integré como personal docente del colegio salesiano, estrechando más mis vínculos con la comunidad salesiana.

Mis hijos desde pequeños han pertenecido al movimiento juvenil salesiano. En 1977 fundamos el grupo EPAE, formado por padres de familia de alumnos salesianos. En el 2006 18 personas fundamos ADMA en Honduras, de la que soy presidenta desde hace cuatro años.

tmhncristinacaalCuando entré a la pequeña comunidad de las Hermanas de la Resurrección me llamó la atención el trabajo pastoral que hacían en las comunidades rurales, preparando a los niños misioneros, los jóvenes misioneros, la pastoral juvenil y los matrimonios jóvenes para salvar sus vidas para Dios. No solo se preocupaban de mostrarles la vida espiritual, sino también de ayudar a los hermanos a progresar en la vida diaria en cuanto a la agricultura, la pecuaria, y así salir de su pobreza.

Además pude apreciar la dedicación de las hermanas por servir a sus hermanos indígenas mediante la alegría según la vida y la acción de san Juan Bosco. Lo que les encantaba a los jóvenes en sus cursillos era el programa radial, los numerosos folletos, las vidas de santos, los abundantes cantos, dinámicas, teatros, etc que se utilizaban para reunir y sensibilizar a lo jóvenes y niños.

El clima de alegría y de familia se alimenta con una fuete experiencia espiritual .::. Foto: C. GaitánEl primer empeño de Don Bosco es crear un ambiente, hoy diríamos una cultura, en el que  la propuesta vocacional pueda acogerse favorablemente y llegar a maduración.


*  Un ambiente de familiaridad en el que Don Bosco comparte todo con los jóvenes. Está con ellos en el patio, los escucha, promueve un clima de alegría, de fiesta y de confianza que abre los corazones y hace que los jóvenes se sientan como en familia. La alegría que se expandía de toda la persona de Don Bosco mientras realizaba su apostolado sacrificado y entusiasta era ya en sí misma una propuesta vocacional. Los jóvenes en contacto con Don Bosco en la vida cotidiana tenían la grande y estimulante experiencia de ser y sentirse de verdad miembros de una familia, aprendiendo a abrir sus corazones y a mirar el futuro con optimismo y esperanza

tmsdbmedranoDe un novicio salvadoreño Dios sacó, en México, un salesiano sacerdote que hoy, después de veintidós años de sacerdocio, sólo puede decir: gracias

Este es mi caso. Desde cuando tenía siete años, Don Bosco me había guiñado un ojo para invitarme a seguirlo. Aquella invitación a un niño, por diversas circunstancias que hoy resultan providenciales, no prosperó y el camino de la vida parecía tomar su propio rumbo.

Tenían que pasar todavía un par de décadas para que, en tierra de exilio, dentro de un cuadro sorprendente marcado por la destrucción y el daño ocasionados a la patria por una guerra entre hermanos, el Dios de la vida, el Dios vivo quisiera reiterar aquella llamada para gastar la vida en favor de los jóvenes. Instante inolvidable, rodeado de muchachos, en que la Voz amable se dejó escuchar con claridad: “¿No quisieras quedarte con ellos para siempre?”

La vida cristiana es una relación personal de amistad .::. Foto: J. RivasEvangelización y vocación son dos elementos inseparables. Más aún, criterio de autenticidad de una buena evangelización es su capacidad de suscitar vocaciones, de madurar proyectos de vida evangélica, de implicar totalmente a la persona de los que son evangelizados, hasta hacerlos discípulos y apóstoles.

Un dato histórico de la vida de Jesús, confirmado por los cuatro evangelistas, es que, desde el comienzo de su actividad evangelizadora (cf. Mc 1,14-15), Jesús llamó a algunos a seguirlo (cf. Mc 1,16-20; Mt 4,18-19; Lc 5,10-11; Jn 1,35-39). Estos primeros discípulos suyos se convirtieron de ese modo en «compañeros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado» (Hch 1,21-22).