Mano amiga Don Bosco palpó de primera mano la triste situación en que vivían centenares de jóvenes que acudían desde el área rural a la ciudad de Turín, Italia, en busca de cualquier trabajo con que sobrevivir. La gran mayoría de ellos se debatía en la miseria.



Turín sólo podía ofrecerles, en el mejor de los casos, oficios rudimentarios como ayudantes de albañil, ya que la ciudad abrazaba el capitalismo naciente.

En lugar de derramar alguna lágrima de compasión, Don Bosco se planteó la necesidad de atender a esa masa juvenil que corría el serio peligro de ir a parar a la cárcel por falta de alguien que les echara una mano amiga. Y así comenzó con rudimentarios talleres de zapatería, sastrería, carpintería y encuadernación.

Esos sencillos talleres fueron evolucionando con el tiempo en calidad de equipo y número de beneficiados hasta llegar a niveles de respeto, como fue el caso de la imprenta.

El proyecto educativo de Don Bosco, el así llamado Sistema Preventivo, llamó la atención de las autoridades escolares dentro y fuera de Italia. Poco a poco llegaron a Don Bosco solicitudes de fundaciones de escuelas en diversas ciudades de Italia, Francia, España y América Latina. La fórmula ordinariamente se mantuvo: colegio más escuela artesanal.

Este duo escuela más taller caracterizó también la expansión de la obra salesiana en Centro América. Poco a poco, junto al colegio echó cuerpo una oferta de formación de artesanos para jóvenes con escasas posibilidades de un futuro honorable. Con mayor o menor alcance, tenemos actualmente centros de formación técnica en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Esta oferta de formación técnica nace de la urgencia de impulsar a muchachos y muchachas que, de otro modo, quedarían rezagados en su calidad de vida. Bajo el nombre genérico de Centros de Formación Profesional CFP, los salesianos y sus colaboradores dan vida a un proyecto que conjuga la especialización en diversas ramas técnicas más una propuesta seria de maduración cristiana.

El proceso comienza atendiendo ordinariamente a muchachos y muchachas que necesitan habilidades técnicas de calidad para insertarse en el mundo laboral de una manera eficiente. Para ellos se trabaja en alianza con empresas que facilitan las prácticas profesionales y asumen a los graduados con contratos estables.

Desde el punto de vista salesiano este esfuerzo de promoción humana y cristiana de jóvenes con escasas posibilidades viene siendo la joya de la corona de nuestro proyecto educativo.



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