Debemos, pues, creer firmemente que toda oración, dicha con sinceridad, es escuchada por Dios. Una de las consultas más frecuentes por parte de los fieles, tanto en las confesiones como en la dirección espiritual viene expresada en forma de queja a Dios. Es frecuente escuchar: “Dios no me oye”. “Dios se ha olvidado de mí”. “Dios no me concede lo que le pido”.

Todo terreno por muy malo que fuera podría dar alguna cosecha, aunque fuera modestaCon el perdón de Jesús, ese sembrador que él presenta en la parábola no deja la impresión de ser inteligente. ¿A quién se le ocurre sembrar al borde del camino o en terreno pedregoso o lleno de abrojos? Podría haberse ahorrado desilusiones si hubiera escogido solo tierra buena. Sus vecinos no habrán tenido muy buena opinión de él.

Dichosos, felices, afortunados quienes aprender a amar como Jesús amaJesús nos ha dejado unas líneas de comportamiento que rebasan la cordura humana. Queda la impresión de que se le fue la mano con su mandamiento central: “Amen a sus enemigos”. Tal vez hubiera sido suficiente con disculpar al enemigo, no devolver mal por mal. Y que no cobrarse la venganza ya hubiera sido un gran paso. Pero, ¿perdonar al enemigo?, ¿amar al que nos hizo daño? ¿Es eso posible?

Prójimo equivale a “próximo”, el que está cerca.Un experto en la ley de Moisés confronta a Jesús. Quiere comprobar si en realidad Jesús tiene la capacidad de explicar y aplicar los preceptos judíos con la autoridad con que lo hace. Pareciera, más bien, que lo quiere desprestigiar.

Por luis alberto sanchez terronesNuestros indígenas mayas acostumbraban ofrecer incienso a los espíritus buenos para que les concedieran abundante cosecha. También ofrecían incienso a los espíritus malos para no tenerlos como enemigos.

Foto: Anabel LopezMuchas veces nos hemos preguntado: “¿Cómo hizo san Pablo para fundar tantas comunidades cristianas en lugares tan distintos y en circunstancias tan precarias como las que le tocó vivir?

PublicDomainPictures“Autoinvitarse” para una cena no es ninguna muestra de buena educación. Un “autoinvitado” siempre será una persona non grata. Jesús un día rompió las reglas de cortesía y se autoinvitó a la cena de un rico señor de Palestina.