Blog El Padre Luis dice

‘Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya’Cuando rezamos y seguimos rezando para que Dios nos libre de un problema de salud o de un aprieto económico, y sentimos que no somos escuchados, antes de sacar conclusiones equivocadas debemos recordar algunas enseñanzas.

Amor humano. Foto: Cathopic El primer factor que disuelve hoy la imagen del hombre es la ‘ideología de género’ según la cual el sexo sería un puro dato biológico que no influye en el ser de la persona.

Educar a la afectividad es acompañar el deseo más grande de todo corazón humano: el deseo de ser feliz.Nunca ha existido una generación con tanta información sobre sexualidad, y con tan pocas ideas sobre qué hacer al respecto.

No comprender por que sufren los inocentes no refuta la existencia de Dios ni su poder ni su bondad¿Cómo puede un Dios, infinitamente bueno y poderoso, permitir ese ‘mar de plagas’ que es el mal y el sufrimiento que hay en el mundo aun cando Él no sea su causa?

Maternidad o dependencia??Dignidad de la maternidad.

En América Latina la mayoría de las jóvenes todavía miran hacia su futuro matrimonio y hacia la maternidad con ilusión. Pero, en otros países occidentales, alguien ha calculado que las jóvenes sienten que pierden un 30% de independencia si se comprometen con una pareja; y si tienen hijos pierden el otro 70% de independencia. Por eso muchas jóvenes ya no se casan, ni quieren tener hijos. Prefieren la independencia. Esta tendencia crece entre nosotros también hoy, impulsada por cierta corriente feminista extrema.

Courage se focaliza en el desarrollo de unan castidad interior en unión con Cristo basada en el amor, la disciplina, la santidad y la caridad. “Un número apreciable de hombre y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dos en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición” (Catecismo 2358).