BITACORA DE UN SALESIANO

El oratorio. ¿Qué les mueve a los treinta animadores del Oratorio a presentarse tempranito cada domingo para recibir la oleada de niños, adolescentes y jóvenes que llegan con las energías tensas en espera del soñado partido de fútbol rápido?

Image bank ANSDomingo por la mañana en el oratorio. A las ocho recibimos a un centenar o más de niños y jóvenes en el salón. Llegan alegres, juguetones, con sus uniformes y zapatos deportivos. El salón está ordenado con sillas plásticas en semicírculo mirando al altar. Unos treinta animadores y animadoras, jóvenes o mayores, los acogen con salesiana sonrisa.

Imagen propiedad de zazzle.esDomingo, 7.00 pm. Regreso a la sacristía después de celebrar la misa. Acólitos, lectores, ministros de la eucaristía y yo hacemos una reverencia a la cruz. Luego viene la desbandada: despedidas, bromas, comentarios. Además, está preparado el nuevo equipo litúrgico para la siguiente misa. Es mucha gente para la de por sí espaciosa sacristía.

Tarde de domingo. Acostumbro cerrar mi pastoral de domingo con la celebración de la misa a las seis de la tarde. La mañana la he pasado con los vivarachos oratorianos y los alegres catequistas. En cambio, por la tarde tengo una hora de confesión y esa misa vespertina.

Imagen propiedad de: demanoconjesus.blogspotsTome usted el evangelio. Ábralo al azar. Apunte con el dedo un texto cualquiera. Imagine que nunca lo ha leído. Siéntese cómodo. Lea las frases saboreándolas. Eche a volar su imaginación. Métase en la escena narrada como un personaje más. O identifíquese con Jesús, que sería lo mejor. Hágase muchas preguntas: cuál era la novedad del relato que hizo que al evangelista le pareciera impactante. Agudice su atención para descubrir el conflicto que se esconde por allí.

confesionLos domingos por la tarde acostumbro confesar un par de horas. Visto el alba blanca, el cingulo y la estola y me encamino al confesionario. Enciendo la luz y el ventilador. Frente a mí, muy cerca, una banquita para el penitente. Está también la opción de la ventanilla lateral con cortina, pero pocos la usan. Prefieren el dialogo cara a cara.