El bienestar familiar debe prevalecer por sobre todo lo demás. / Foto: Cathopic - Caro Mendoza La actual situación que se está viviendo no solo en nuestro país sino a nivel mundial por la pandemia del COVID-19, ha obligado a las familias a disminuir sus actividades fuera de la casa, debiendo permanecer la mayor parte del tiempo en sus hogares, evitando en la medida de lo posible el contacto social. Lo anterior, como una forma de reducir los contagios de la enfermedad. Esta situación, está haciendo que la convivencia dentro del hogar no resulte tan sencilla, sobre todo cuando cada miembro de la familia debe compartir el mismo espacio por una cantidad de tiempo indeterminada.

Si hablamos de convivencia, esta hace referencia al hecho de vivir juntos en familia, compartiendo la existencia en un espacio físico determinado, no únicamente con personas, sino también con otros seres vivos como mascotas y plantas. Pero este tiempo juntos, debe tener una influencia positiva en cada uno de sus miembros, para fortalecer de esta manera los vínculos afectivos, lo que a la vez ayuda a que estas personas con quienes convivimos, sean nuestra principal red de apoyo. La buena convivencia será entonces, muy importante para el equilibrio y la salud mental de la familia.

Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro, los estados de ánimos cambiantes, el estrés generado por la situación; así como los espacios reducidos, dificultades económicas, mala comunicación, entre otras, son agravantes para el proceso de convivir en familia. Asimismo, existe evidencia científica que sugiere que en espacios de confinamiento reducidos las conductas agresivas se disparan y en el contexto familiar, desafortunadamente, esto podría manifestarse en violencia o en una afectación de la salud mental de la familia.

Pero el bienestar familiar debe prevalecer por sobre todo lo demás, ya que la familia seguirá siendo la base de la sociedad y, esta sociedad podrá salir adelante en la medida que las familias permanezcan unidas en tiempos de crisis, por lo que vale la pena buscar formas de superar esta situación. Entonces, ¿cómo puede una familia tener una sana convivencia, si la tensión por lo que se vivencia está afectando ya su salud mental? Una clave podría ser el hecho de que, ya que el salir de casa no es una opción, debemos aprovechar ese tiempo juntos para fortalecer valores como la tolerancia, el respeto y la cooperación en la familia. A continuación, revisamos algunas ideas para fortalecer estos valores.

Para fomentar la tolerancia:
• El ejemplo de los padres siempre será la mejor enseñanza.
• Reconocer y respetar las diferencias dentro de la propia familia.
• Compartir tiempo de calidad juntos, sin discusiones o peleas.
• No burlándose de los demás.
• Responder a las preguntas que los niños y las niñas hacen de manera honesta, pero acorde a su edad.
• Validar todas las emociones que surjan.

Para fomentar el respeto:
• Cuidar la forma en la que se expresan palabras, modos, tonos y miradas.
• Seamos amables con los que tenemos cerca. La cortesía es la base del respeto.
• Situarnos frente al otro con la distancia justa, ni muy lejos que no lo escuchemos o muy cerca que lo incomodemos.
• Tomar en cuenta las decisiones y opiniones de los miembros de la familia, siempre y cuando vayan de acuerdo con la dignidad de las personas.
• No tomar cosas sin pedirlas prestadas, cuidar las cosas de los demás y devolverlas en buen estado.

Para fomentar la cooperación:
• Modelar la cooperación en la casa.
• Motivar el deseo de servir a los demás de manera espontánea.
• Tomar en cuenta a cada uno de los miembros de la familia para la asignación de responsabilidades.

La práctica de estos valores ayudará a tener una mejor convivencia familiar. Recuerda que aprender a convivir en familia, especialmente en estos tiempos de crisis, incide de manera directa en la salud mental y esto a su vez, previene formas violentas de relación.

Por Ada Guardado

Psicóloga del Centro de Atención Integral a la Familia – CAIF – de FUSALMO

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